La sala Felipe Carrillo Puerto estaba a reventar. Como groupies esperando a su rockstar, nos achocamos chavorrucos, señoras, jovencitas, doñitas, jóvenes, morritas, chavos y más, con la ilusión a tope de escuchar hablar a Dahlia de la Cerda, en la presentación de su libro Desde los zulos.

Todes llegamos con la clara convicción de que sería un momento para atesorar y así fue.

Fue verdaderamente un gozo escuchar de voz de Dahlia el camino que la llevó a escribir Desde los zulos y que seguramente tendrá un reconocimiento notable como ha sido Perras de reserva, que sigue siendo un éxito a nivel nacional y que está siendo traducida a varios idiomas debido a la demanda de su lectura fuera del país.

Foto Daniela Esquivel

Acompañada por Karla Rivero Manzanilla, ambas lograron una charla amena y al mismo tiempo reflexiva y profunda, donde hicieron sentir a la sala completa en un espacio idóneo para cuestionarnos sobre los zulos propios; ese espacio definido en el libro de Dahlia como un agujero, un escondite o un recinto clandestino, y en este caso, como el espacio desde donde se reflexiona, se crea, se escribe. Este espacio dónde se gesta nuestra teoría y praxis propia, único, diferente y transgresor, que desafía la aséptica idea del cuarto propio como el único lugar posible de creación.

Se crea desde el zulo propio.

Se crea desde nuestra cocina, en el precarizado empleo, en el hueco que cava el dolor, en la inspiración de las luchas, en el camino de un feminismo que “priorice a las salvajes, a las otras, a las periféricas, a las groseras, a las que todavía huelen a lodo.”

A muchas, muchos y muches nos ha quedado tan claro y ha sido tan significativo que algunas mujeres, sobre todo jóvenes, tomaron el micrófono en la ronda de preguntas y comentarios y abrieron su alma a Dahlia, compartiendo desde su más profunda honestidad qué les ha producido leer Desde los zulos, cómo las ha acompañado y cuánto le agradecen la existencia de uno de los ensayos más chingones (parafraseando a Karla Rivero que no pudo haber elegido mejor adjetivo) que hemos leído en mucho tiempo.

Un regalo total el haber tenido a Dahlia de la Cerda en la FILEY quien, con su carisma y generosa sonrisa, se tomó el tiempo de firmar libros a la larguísima fila de lectores que buscaban hacerle patente su reconocimiento e incluso entregar en mano algunos regalos que con mucho cariño le habían llevado.

Daniela Esquivel: Directora de escena, promotora de lectura, profesora y colaboradora de medios digitales. Exploradora gastronómica y lectora incansable. Nómada entre la Gran Tenochtitlan y la Tierra del Faisán y del Venado.

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