Por Mauricio García Balboa

Estaba comiendo con unos amigos y cuando llegó la cuenta y sin miedo al rechazo saco mi tarjeta y no pasa, pagué con otra y olvidé el incidente, pero rumbo al estacionamiento recordé que esa mañana mi esposa me había dicho que había pagado las tarjetas y comentamos que ya deberían llegar las nuevas porque estaban por vencer su vigencia.

En la noche, mi esposa y yo salimos a cenar, y tampoco pasó la tarjeta, y ahí si nos llamó fuertemente la atención, pues estamos hablando de una American Express Negra.

Al día siguiente, llame a atención al cliente y explico lo ocurrido, y me dicen:

  • Atención al cliente: Usted canceló su tarjeta, y esta la nueva por llegarle, y me da mi antigua dirección.
  • Yo: Eso no puede ser porque no cancelé mi tarjeta y desde hace tiempo yo cambié mi dirección con ustedes.
  • Atención al cliente – se escucha como teclea el operador- ah es verdad, una disculpa, pero su tarjeta está cancelada y le enviaremos la nueva.
  • Yo: Pero, yo no la cancelé

Continúa un diálogo de más preguntas que respuestas y el tema seguía siendo muy extraño. Le comento a la recepcionista del edificio de dónde ahora vivo que irán a dejar el plástico que el transcurso de estos días llegará un mensajero de Fedex a entregar la tarjeta, y de repente, me cuenta el recepcionista, aparece un sujeto y le dice al mensajero que le entregue la tarjeta que él me la va a dar, el mensajero le dice que no y la recepcionista advierte que ella es la persona autorizada para recibirla.

El sujeto le dice al mensajero que ya le habían entregado otras tarjetas, que no entiende el problema, en eso me llama la recepcionista y el tipo se va. Tuve mucha suerte de no ser estafado.

De esta experiencia mi esposa y yo sacamos la siguiente conjetura: los delincuentes se coluden en los bancos y las mensajerías, sino cómo el sujeto que reclamaba mi tarjeta supo el número de guía y la ruta que llevaría la mensajería, al propio tiempo en el banco manejaron mis datos personales a diestra y siniestra, mi domicilio anterior y el presente, mi historial crediticio, y por supuesto alguien desde el banco canceló mi tarjeta, pidió mi reposición e informó a su cómplice en la mensajería.

Comparto la experiencia, por si tu tarjeta la rechazan sin motivo, inmediatamente llama al banco y pregunta qué pasa. Si nosotros no lo hubiéramos hecho y por alguna razón yo no hubiese usado mi tarjeta de manera recurrente, en este momento estaría enfrentando un serio boquete en mis finanzas y pelando con el banco, mientras la delincuencia se gasta mi dinero, pensando que lo ha trabajado y el monto del robo es el fruto de su esfuerzo.

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