Es viernes a las 6 de la tarde, el clima hace suyo el bochorno que es sofocado con un café de quienes esperábamos expectantes la presentación del primer libro de Mariana Ceballos, una mujer que escribe simplemente porque le importa a ella y a nadie más, declaración que la empodera.  

Valiente, es el primera característica que da silueta a la personalidad de Mariana, porque el talento para plasmar letras, lo ha tenido desde siempre, pero su valentía se va construyendo a lo largo de la vida de quien es capaz de explorarla y hacer de lo vivido un mapa de sí misma, plasmando sus coordenadas en un libro llamado Fragmentos Dispersos.

¿Quién es la valiente Mariana Ceballos?

En la presentación, su hermana Liliana nos contó que Mariana es madre, ama de casa, licenciada en administración y escritora, y de esta última faceta, dice: 

Fragmentos Dispersos, el cual es su primer obra, es un libro bello y entretenido que invita a leer sin prejuicios; directo, espontáneo, libre y salvaje; qué gusto poder leerla al fin; y conocer a través de sus letras sus experiencias, emociones, ideas, preguntas y respuestas.

Liliana Ceballos

Mariana se autopublica lo que suma a la construcción de su valentía, no necesitó una firma editorial chica, mediana o grande que aprobara su trabajo, para ello se bastó sola.

Foto Daniela Esquivel

Hellen Frenzel (www.hellenfrenzel.com) escritora alemana-ecuatoriana respalda esta idea, pues dice sobre la obra de Mariana, en la presentación de su libro:

“Fragmentos Dispersos es levantar la voz sin culpa, amar con locura y gozo, en suma vivir, pero VIVIR con letras grandes y con la dignidad por delante. La vida, la muerte, papá, mamá, la pareja, los hijos, el amor, el olvido son puertas a las que se asigna una llave maestra con infinidad de posibilidades.”

Hellen Frenzel

¿Por qué tenemos que leer a Mariana?

Porque es una inspiración a ser valiente cuando uno lee en sus textos lo siguiente:

  • Empezaré por no darle importancia a lo que piensen los demás; es doloroso, porque incluye personas a las que amo y me duelen sus juicios, pero se trata de descubrirme y no de darle gusto a otros.
  • Me acostumbré a mi vida y me gusta así.
  • Sí, eso es lo que quiero. Vivir, sin importar si mañana despierto.
  • Para mí, tu opinión no es más que un termómetro cultural.
  • Las aves, así como las almas libres nacieron para volar, tenerlas en cautiverio es una crueldad, les produce una muerte lenta. Cuando cantan lo hacen con dolor, no logran entender por qué si tienen alas no las pueden usar.

Foto: Daniela Esquivel

Frases que se entretejen en sus relatos para reflexionar desde las vivencias, algunas en primera persona y otras en tercera, porque a veces no se puede escribir en primera persona lo que nos entristeció o enfureció el corazón, y lo queremos alejar de nuestra mente, contándonos a nosotros mismos que aunque fuimos los protagonistas de las decepciones, las lágrimas, los silencios, una manera de alejar el dolor es contar la propia historia desde otro actor, y así lo hace Mariana, quien se quita del foco para revalorarse y hacer de la resiliencia su arma más poderosa contra la adversidad, por ello hay que leerla pues es un aliento para resurgir, porque no se sabe si se despierta mañana como ella bien lo dice en uno de sus textos.

Foto Daniela Esquivel

Los sorbos de café entre americanos, lattes y capuchinos de Relato Café y Tostadora, acompañaron la lectura en voz alta de Natalia Raudes, Liliana Ceballos y Daniela Esquivel de tres de los textos incluidos en el libro de Mariana, las dos primeras hija y hermana respectivamente, y Daniela Esquivel, integrante de Lunabrí, espacio que se dedica desde hace 10 años al fomento a la lectura y se involucra entusiastamente en la promoción de nuevas obras y autores y quien llevó a cabo la presentación del libro por medio de la organización y conducción del evento.

Liliana y Marina Ceballos, Natalia Raudes y Daniela Esquivel

Lorena González Boscó, comunicóloga, internacionalista, profesora universitaria, constructora de ciudadanía, periodista, amante de los perros y amiga de los gatos. «Siempre he creído que más vale gente comprometida que capaz, porque la comprometida se hace capaz, pero la capaz no necesariamente comprometida.»

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