Me tomé un tiempo sin escribir esta columna, pero aprovecho este momento de polémica acerca del uso (o no) de dispositivos inteligentes y celulares en la escuela para retornar a ella. Creo que es importante señalar algunos cambios dentro de la escuela a raíz del uso de dichos dispositivos.
Ciertamente para aprender se requiere de los dispositivos básicos de aprendizaje que vienen en cada ser humano: motivación, sensopercepcion, atención, concentración, memoria. Estos dispositivos básicos funcionan en mayor o menor medida en cada individuo, pero también es función de la escuela impulsar su desarrollo y uso adecuado para aprender y esto debe verse reflejado también en todas las áreas de la vida.
¿Qué está pasando a raíz del avance tecnológico, y ahora con la inteligencia artificial (IA)? La respuesta parece simple: se ha abusado de estas herramientas. Aunque son herramientas muy útiles y estigmatizarlas como negativas no es el punto de este artículo, sí es importante reconocer que el abuso de ellas tiene un impacto muy real e incluso pone en riesgo las habilidades más básicas porque ya no se desarrollan de la misma forma la atención, memoria, concentración, observación.
Es más fácil tener las respuestas con un clic en el celular, o la computadora. Si quieres investigar algo, vas a un buscador y, listo, tienes la respuesta que buscas e incluso si quieres saber algo más específico ya puedes hacer preguntas concretas que responde la IA en segundos. ¿Es malo el avance que tenemos? NO. Pero en este tema, la pregunta debe cambiar a: ¿dentro de un salón de clases es favorable? Y aquí está el meollo del asunto porque no, al menos no siempre. Porque en el uso de estas herramientas se pierde el interés de leer para saber, conocer; se pierde más aún el interés por investigar. Tampoco se favorece la concentración porque los estudiantes saben que están a un clic de la respuesta y en muchas ocasiones ni leen lo que están «investigando».
Y es que no solamente se pierden habilidades blandas que pueden pensarse como «académicas», también se afectan la comunicación y socialización. Se ha perdido ese contacto interpersonal, ese diálogo, intercambio de ideas, respeto de turnos al hablar, el vocabulario es mínimo. Además, cuando muchas de sus interacciones ocurren en la virtualidad, donde hay mucha violencia disfrazada de juegos, se normaliza la violencia y esta traspasa las pantallas. En lo más «mínimo» es evidente con la falta de respeto hacia reglas, pero puede escalar hacia situaciones mucho más graves.
Sin embargo, también es importante recordar que no todo es malo con los avances tecnológicos, ahora puedes saber de algún conocido a través de redes sociales, saber qué pasa al otro lado del mundo, puedes enterarte de inmediato de algún acontecimiento importante, entre muchos otros beneficios.
Por eso al hablar de dispositivos en las escuelas, lo realmente importante es la regulación del uso de estos equipos. En el marco escolar, es importante que los estudiantes aprendan a usarlos cuando es necesario, con respeto (cuándo y dónde puedo usarlo, en qué momentos). Ese mismo respeto, que tiene que enseñarse debe estar presente tanto en la presencialidad como en la virtualidad, porque el acoso escolar ahora continúa en redes sociales y es fundamental tomar conciencia de esto para erradicarlo.
El uso del celular no solo afecta a los alumnos, también a lo maestros, pues hay quienes lo tienen a la mano en todo momento de su labor docente. Algunos porque lo usan como instrumento de trabajo para proyectar algo acorde a su tema o proyecto de trabajo, otros porque están en el chisme de fuera del entorno escolar. Los celulares se han convertido en un medio de comunicación con los padres de familia, pero aquí también es necesario poner límites, ya que ahora es un instrumento de acoso de los padres a los maestros porque aunque se les pongan reglas de uso, horario, etcétera no siempre respetan y hay padres que escriben fuera de horarios y preguntan por tareas, entre otras temáticas. Así que en esta ocasión sí apoyo que se regule el uso de equipos electrónicos en las escuelas, porque las afectaciones de estos, ocurren en muchas direcciones.
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