Adopción responsable, más que una moda: un compromiso de vida

“Landy llegó a nuestra familia durante la pandemia, en ese momento mis hijos se enfocaron mucho en aprender a cuidar a la perrita y hasta veían tutoriales y le servían su comida diario. Después conforme ha ido pasando el tiempo, se han olvidado de ella y mi hijo el mayor ya no me ayuda a levantar sus popós como antes lo hacía”.

El caso de Regina es muy similar al de muchas familias que han integrado a alguna mascota a su entorno.

Durante el tiempo de confinamiento aumentó el número de personas que adquirieron un perro o un gato, incluso algún otro tipo de animalito exótico, como en el caso de Ana que adquirió un hurón en una conocida tienda de mascotas.

“Al año del confinamiento, me sentía muy estresada, estaba siempre sola y como mi familia no vive en la misma ciudad que yo, pasaba mucho tiempo viendo la tele y ya. Si tenía trabajo me entretenía, pero nos siempre era así, entonces decidí comprarme un hurón. Ha sido mi compañía durante este tiempo, pero ahora que regreso de modo presencial a la oficina no sé cómo atenderlo.”

Poco a poco las actividades están retomando su curso habitual, aunque todavía nos encontramos en pandemia, el periodo crítico parece haber quedado atrás y escuelas y trabajos retoman su normalidad. Aquellos días donde se pasaban las 24 horas del día en casa y se realizaban todas las actividades dentro de ella, comienzan a ser cada día menos.

Cuando las mascotas “dejan de ser novedad”

Los mismos animalitos que vimos llegar con entusiasmo a sus nuevos hogares, son los mismos que ahora buscan “nuevo hogar”, “familia responsable” “alguien que lo ame”, porque ya no hay tiempo, ni energía para ellos.

La vida de un gato o un perro en condiciones óptimas de salud puede extenderse hasta diez años o más; ello supone un periodo largo de tiempo en el cual las condiciones y necesidades de la mascota irán transformándose. Las diversas edades supondrán etapas diferentes que exigirán de nosotros presencia y un férreo compromiso y esfuerzo de mantenerlos saludables y felices, al igual que cuando se integraron a la familia siendo cachorros.

En diversas ocasiones he escuchado a padres y madres de familia querer adoptar un cachorro para que su pequeño se entretenga, dejando atrás que la integración de un ser vivo al entorno familiar está muy lejos de ser el comprar un juguete nuevo.

Un ser vivo no es una novedad con temporalidad, no hay caducidad para los cuidados que requiere una mascota, tampoco podemos comprometernos solamente al inicio de su vida, teniendo todas sus vacunas, desparasitaciones, juguetes y accesorios y al paso de los meses y los años olvidarlos en un patio o jardín, confinados al aburrimiento y la soledad.

Un compromiso de lealtad

Hay familias que han cuidado a su peludo hasta por 17 años, perritos que van creciendo y dejando atrás su etapa de cachorros para volverse mayores y requerir cuidados geriátricos especializados.

La compra o adopción de un ser vivo, no debe obedecer a una necesidad inmediata, a una urgencia de entretenimiento, o a la moda de tener un animalito de tal o cual raza, no son accesorios que mitigan soledades o que aminoran aburrimientos. Las mascotas son seres integrales, que merecen todo nuestro respeto y compromiso, por ello se insiste en que la adopción debe ser un proceso de responsabilidad y no una ocurrencia.

A continuación, te compartimos algunos consejos para que en caso de estar pensando en integrar a un animalito a tu entorno familiar puedas hacer un profundo acto de consciencia y sepas si este proceso es para ti o no.

  • Tener tiempo de calidad para llevarlo al veterinario y para recreación.
  • Tener destinado un presupuesto mensual para alimentación de calidad, atención médica y otras necesidades.
  • Tener el espacio adecuado según su tamaño, edad y raza.
  • Conocer el clima que requiere su pelaje, raza y edad.
  • Estar dispuesto a cuidarlo en caso de tener una enfermedad congénita o adquirida.En caso de compartir tu tenencia con más familiares, comprobar que todos estén de acuerdo y ninguno presente alergias ante su presencia.
  • Destinarle un tiempo diario de convivencia y paseos. O en caso de ser otro animal, de juegos y atención.
  • Estar en disposición de sus cuidados el tiempo de vida del animalito, sea cual sea este tiempo.
  • Considerar el tiempo aproximado en el que el animal pasará tiempo solo en tu casa.
  • Estar en posibilidades de esterilizarlo llegado el momento.

Una mascota no es una cosa que se puede intercambiar, donar, regalar, prestar o abandonar Es un ser vivo que nos toma confianza y cariño. Su vida está en nuestras manos y debemos ser capaces de ser recíprocos y congruentes para con ellos, que dependen de todo lo que les daremos.

“Quién no ha amado a un animal, tiene una parte de su alma dormida”. Anatole France.

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