La preadolescencia, el momento preciso para empezar a amarse: especialistas

En Vive Mérida platicamos con Rosa María De la Cruz Canul, nutrióloga y especialistas en nutrición deportiva y Yazmín Cruz Estrada, pisicóloga y especialista en terapia familiar, una mancuerna perfecta para tener una visión sobre la importancia de de que es la preadolescencia la etapa donde se debe construir el correcto reconocimiento del cuerpo, desde lo emocional y nutricional.

“En particular, para las chicas es una oportunidad de amarse poco a poco, de tener conciencia de quienes son” así lo plantea Yazmín que es la preadolescencia el momento justo para orientar a las niñas que empiezan a experimentar cambios físicos y emocionales, porque es donde otras voces empiezan a tener influencia y si ellas no cuentan con la seguridad de sentirse amadas tal y como son desde casa cuando llega esta etapa empiezan los cuestionamientos no tan acertados sobre la belleza, la necesidad de pertenecer a grupos y compararse con otras chicas, y donde las redes sociales las han influenciado con estereotipos de estética sobre el cuerpos que no son una realidad común, y que pueden llegar a afectar seriamente la construcción de su propia imagen, si ellas no cuentan con la orientación adecuada para distinguir entre la ficción y la realidad de los mensajes que ahí se vierten en los medios,” apunta Yazmín.

En este sentido, “los padres son decisivos” apunta Rosa María, quien nos cuenta que cada vez más llegan a su consultorio niños y adolescentes donde las mamás argumentan que el motivo de la consulta es que “el niño o la niña ya tienen pancita o estan gorditos” o porque han notado un desorden alimenticio o conductas inadecuadas sobre la comida en sus en sus hijos como que se esconden para comer o continuamente se están agarrando la panza que no les gusta, y al consultarla, los chicos ya cuentan con el argumento de un especialista de porque deben cuidar su alimentación, y entonces ya hacen caso a sus padres sobre la observación del problema.

Los padres

Rosa María apunta, que en el caso de aquellos niños que practican deporte o una disciplina artística existe una presión por el peso y la figura, pero la complexión del cuerpo no da. Sin embargo, el mensaje de los maestros y entrenadores puede llegar a ser brutal para los niños, por que su físico no está en el estándar de las disciplinas, aún cuando su desempeño sea destacado.

También apunta que los padres deben ser conscientes de que entre los 10 y 13 años, las niñas desarrollan un cojín adiposo “la pancita” y es normal, porque el cuerpo se está preparando responder a una etapa de crecimiento, y también pasa en los niños, pero se nota más en las niñas.

Las especialistas nos señalan que los padres influyen de manera positiva o negativa en la percepción que los niños tienen del cuerpo, ya que muchas veces ellos escuchan a la madre quejarse de su propio cuerpo por la celulitis o el abdomen y eso impacta en ellos.

Por su parte, Yazmin precisa que actualmente vivimos muy rápido, los padres ya no están presentes por el trabajo, y esto hace que muchos niños y adolescentes se queden solos en casa mucho tiempo, y si hay quien los cuide, no necesariamente están al pendiente de lo que hacen o ven, un ejemplo son los videos de reggeaton donde se muestran maneras de bailar, los cuerpos a los que hay que aspirar, incluso es parte de las activaciones físicas o los festivales escolares, incluso es la música de las fiestas infantiles, parece que no hay conciencia de los maestros, y por el otro lado los padres no interceden y se potencian este tipo de valores.

Agrega que cuando los padres interceden en estas situaciones en las escuelas, se les considera como los que causan conflicto, y se genera una cultura de permisividad. “No es lo mismo apreciar este tipo de canciones y videos cuando tienes 40 años que se es más consciente de lo que se ve y de uno mismo que a tempranas edades donde lo que presentan los medios se toma como bueno y distorsiona la realidad de los niños y adolescentes, donde no entienden que a los 13 años es imposible verse como Kim Kardashian”

La cultura del autocuidado, más por estética que por salud

Yazmín advierte que actualmente estamos viviendo la realidad de una cultura que tiene una fijación sobre un autocuidado al extremo , pero cuando el tema empieza a ser una presión en los distintos círculos donde se desenvuelven los adultos, por ejemplo con respecto al peso, en casa se instituyen el tema de estar a dieta toda la vida. Rosa María agrega, si una niña percibe que hay que cerrar la boquita, porque si no se entra en el vestido para la fiesta o ya viene el verano y se inicia el proyecto bikini, se empieza a condicionar la apariencia que deben tener particularmente las mujeres en la sociedad.”

En cuanto a los varones, coinciden las especialistas, cada vez quieren estar más tiempo en el gimnasio, muchos adolescentes llegan hasta estar tres horas en ellos, porque quieren marcar sus músculos, y en muchos casos es porque ellos también viven una presión por parte de las chicas, que quieren a sus novios bien formados y que es el resultado de las ideas que ha construido la sociedad sobre la estética, de acuerdo a una cierta agenda mediática de vender productos y estilos de vida.

Hacer deporte, comenta Yazmín, hoy para algunas personas, condicionan la su práctica más a la apariencia que al esparcimiento o la salud, lo que conlleva que tanto como adolescentes y adultos desvirtúen la realidad, al pretenda ser algo, que las mismas complexiones de su cuerpo no permiten y es ahí donde vienen las frustraciones, la falta de aceptación, depresión.

Al respecto, Rosa María refiere que la alimentación está llena de emociones y de cultura, y señala que hoy día una alimentación sana, de acuerdo con los medios de comunicación, está estrictamente relacionada con ciertos productos como el salmón o la quinoa, y entonces los chicos piensan que si no los comen no están comiendo sano.

“Hay que preparar a los chicos para que tomen decisiones buenas sobre lo que comen y sus cantidades, no se trata de dejar de comer el pastel o las comidas tradicionales porque eternamente se vive a dieta, sino de las cantidades que se consumen y las ocasiones para hacerlo como parte de nuestra cultura. Los niños de 8 años entienden perfectamente lo que comen y lo que les puede ocasionar.”

Respetar la genética

Yazmin y Rosa María puntualizan lo importante de hacer conciencia sobre la genética que determina la complexión de nuestro cuerpo y aceptarla, lo que sin duda ayuda a no crearse falsas expectativas y estar agusto con el cuerpo que se tiene y mantenerlo sano y dejar de lado las expectativas de lo que los medios pretenden, ya que en la medida que nos cuidemos y aceptemos como somos, se construye un mejor autoconcepto de nosotros mismos, y ese es un trabajo que hay que empezar desde niños y reforzarlo principalmente en la preadolescencia.

La belleza es un constructo social y depende de cada cultura su apreciación, por ello es importante que en los niños y adolescentes haya una introyección de que la diferencia es hermosa, y que son seres únicos, pero el discurso es que nos veamos todos iguales, lo que despersonaliza, y quizás por ello los chicos ya no distinguen entre lo que son y quieren ser, en función de lo que los medios les venden, se vulneran y se internan en relaciones interpersonales donde sufren violencia, no son aceptados y amados, y lo toleran, y no sólo de la pareja, sino con la familia, los amigos o el trabajo, en especial las mujeres. “Si desde la casa no hay un sistema de apoyo qué se puede esperar en la calle,” señala Yazmín.

Las emociones se amplifican en la preadolescencia

Es una etapa donde empieza la revolución en la vida de los individuos, el cuerpo cambia el sentir de las emociones comienza su definición, los papás y los maestros ya no son el único referente, entran los medios de comunicación, las redes sociales a ser voces que pueden ser buenas o transgresoras de su realidad, por ello hay que dar la mejor orientación posible en estos momentos, pero no desde la imposición sino desde la construcción de un pensamiento crítico con los chicos de la realidad que los circunda, y por ello esta etapa es la precisa para comenzar a amarse y valorarse.

Yazmín y Rosa María organizan frecuentemente talleres para motivar la reflexión de niñas entre 10 y 13 con la finalidad de que desarrollen una conciencia sobre su cuerpo y autoestima, y con ello mejorar su autoconcepto y aceptación. Las puedes contactar al 999 127 9723.

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