A la mayoría de los maestros nos toca iniciar nuestra carrera en el medio rural, esa es una gran oportunidad que, como personas nos lleva a aprender y a darnos cuenta de que nuestra misión educativa en muchas ocasiones no será solo dirigida hacia el alumnado que tenemos en el aula, sino también a sus padres, hermanitos, etcétera.
Normalmente acá en Yucatán conocemos palabras mayas que usamos diariamente como modismos, pero al llegar a una población donde no todos hablan solo español, tenemos que aprender e interpretar palabras en maya, sus propios modismos, usos y costumbres.
Cuando escuchas por primera vez que un niño te dice: ¿puedo ir al ‘solar’? No sabes de lo que habla, pero aprender que quiere ir al baño, algo así de sencillo.
En una ocasión, ya trabajando en Mérida, conocí a una singular familia que aún hablaban entre maya y español, y en ocasiones le entendía más al niño que, aún con dificultades en el lenguaje, se daba a entender más que su mamá. Por ejemplo: cuando a la señora le decía «mañana no hay clase», ella me respondía «¿entonces mañana no vienes a clase?». Me desconcertaba, después entendí, que estaba refiriéndose a ella y su hijo que no irían a la escuela al día siguiente. El papá un día llegó a avisar que su hijo no estaba asistiendo a la escuela porque había llevado su garganta al doctor porque tenía mucho asesido y la medecina no hacía nada.
Otro caso que me tocó fue un alumno que llegó por primera vez a la escuela a los 7 años. No hablaba, convulsionaba, pero además no sabía masticar por lo que su alimentación era a base de leche, gelatina o Gerber, en esa etapa de educación especial afortunadamente todavía se contaba con doctor en las escuelas, así que lo lleve con él para que le realizará una revisión clínica y me dijera si tenía algún problema orgánico que le impidiera masticar… La sorpresa fue que simplemente no le habían enseñado. Nunca había consumido alimentos sólidos, entonces tuve que explicarle a la mamá la necesidad de enseñarlo a masticar y colaborar en dicha tarea, obviamente no fue fácil, me escupía la fruta (alimento con el que iniciamos), pero luego de trabajar diariamente con él y su mamá, se logró el objetivo: el niño aprendió a comer de todo.
En otra ocasión, fue necesario enseñar a la mamá lo importante que es el uso de la ropa interior, pues ella decía: «se lo digo, pero no sé lo pone», por lo que incluso fue necesario apoyar a la mamá con las indicaciones y explicarle que al inicio tenía que ser ella quien le pusiera la truza para que su hijo aprendiera.
Cuando se trabaja en educación especial muchas veces tenemos que explicarle a los padres y madres que el hecho de que su hijo tenga una discapacidad no quiere decir que sean ellos quienes tengan que hacer todas las actividades cotidianas de sus niños. Si ya saben caminar, que lo hagan; si ya saben comer solos, igual. En muchas ocasiones vi padres/madres cargaban a sus hijos al salir de la escuela, cuando estos eran capaces de caminar, en particular había un señor que era bajito y su niño ya casi estaba de su tamaño y lo seguía cargando aunque el mismo niño nunca le pedía a nadie de los maestros que lo cargaran, y era muy activo, se subía y bajaba de todos lados sin dificultad.
Alguna vez leí un libro que se llama «Abrazarlos estrechamente y después …déjalos ir».
Tanto como madres/padres o docentes nuestra tarea es formar seres humanos independientes, capaces de resolver situaciones problemáticas en la vida diaria. Hay quienes sí requerirán apoyo siempre, pero no es en todos los casos.
ENTRADAS RELACIONADAS

