El día de la educadora se celebra hoy, 21 de abril, en honor a la fecha de natalicio de Federico Froebel, pedagogo que inicia con la educación preescolar llamándola "jardín de niños".
Mucha gente piensa que en el kínder o jardín de niños solamente juegan, cantan, pintan, recortan o pegan papel, pero esto es un grave error, pues este es el nivel educativo en donde las y los niños aprenden a convivir, compartir, seguir reglas, respetar límites. Además, empiezan a manejar conceptos de su cuerpo, entender su ubicación espacial…
Este es su primer contacto de manera estructurada con los colores, números, formas, tamaños; también empiezan a experimentar con diversos materiales como masas, plastilinas, burbujas, elementos de la naturaleza, descubren fenómenos como el crecimiento de las plantas, las fases de la luna, diferentes contextos como la granja, la playa, la selva, qué animales viven ahí, cuáles son animales domésticos que pueden tener en casa, los cuidados que requieren, etcétera.
Las habilidades de motricidad fina y gruesa también se trabajan en preescolar. Rasgar papel, usar pinza fina para agarrar con dos dedos, manejar la tijera, seguir una línea, correr en línea recta, zig zag, brincar con solo un pie, con los dos, saltar obstáculos, no son actividades que se realizan únicamente para que se diviertan, sino que se convierten en herramientas fundamentales para su desarrollo.
En este nivel educativo también se desarrolla el conocimiento y manejo de emociones, formas adecuadas de comunicación, se detectan dificultades en el habla, tiempo de atención, se identifica cuál es el canal de aprendizaje de cada alumno; es el inicio del proceso de lecto-escritura, pensamiento matemático, se fomenta la creatividad, la imaginación con la lectura y dramatización de cuentos. También pueden disfrazarse para representar a otras personas o animales, aprender a identificar los diferentes tipos de trabajos que existen y qué herramientas usan, en dónde trabajan…
Las educadoras no solo van a la escuela a cantar, bailar y jugar, sino que utilizan esos recursos (y muchos otros) para enseñar.
Las educadoras se convierten en un espacio seguro para los alumnos porque (aunque no siempre) es de las primeras veces en las que se apartan de mamá, abuelita, o persona cuidadora con quien suelen estar, proceso de desapego que es complejo para muchos niños. Es también en esta etapa que aprenden a tener la seguridad de que después de un tiempo mamá vuelve por ellos.
Es importante conocer la función de la educadora para no caer en el clásico «ah, solo van a jugar, el kínder no es importante», porque en realidad es el cimiento educativo, y ocurre como en una construcción, sin este cimiento, se cae: el desarrollo de los niños necesita estas bases.
¡Muchas felicidades a las educadoras!
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