Pueblo maya contra el extractivismo de la academia en sus territorios

“Existe una deuda histórica con el pueblo maya, por lo que no sólo se debe devolver lo que nos quitaron; también debe haber un compromiso por parte de las instituciones educativas (púbicas y privadas), organizaciones civiles, medios de comunicación y del gobierno, de establecer y respetar los protocolos de recolección, uso y publicación de datos de pueblos originarios”, así lo expresan personas de la comunidad maya en la ‘Carta Canicab’.

Desde Canicab, Yucatán, el pueblo maya levanta la voz para defender su sabiduría, para que la academia deje de utilizar su información sin que las personas de la comunidad puedan utilizar el material que recaban y difunden, ni brindarles ningún beneficio.

En una reunión tsikbal, personas mayas de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, encontraron el espacio como una oportunidad para “expresar nuestros pensares, dialogar sobre nuestras experiencias, buenas y malas, defensas y luchas de nuestras formas de habitar el territorio, del manejo de nuestra información”.

Este encuentro fue convocado por el proyecto “Trabajando juntos hacia la autodeterminación: Investigación Indígena y gobernanza de datos en Canadá, Ecuador y México”, en donde estuvieron presentes personas de la comunidad mayas, aliadas y académicas mayas.

Allí mismo, también dieron a conocer que “los pueblos en muchas ocasiones no se sienten representados por aquello que se ve en una pantalla, lo relacionan con algo ajeno a su vida cotidiana, como si aquello fuera una película que se ve en el cine”.

Con esto, visibilizaron que la gente de la academia suele caer en el extractivismo, utilizando su información y saberes, pero también representando a la comunidad de formas que no son acordes con lo que ocurre en el pueblo, llegando a afectarles.

“Consideramos que es importante crear una organización maya peninsular, en la que los proyectos audiovisuales tengan un beneficio a la comunidad, metas y compromisos claramente marcados, con miras a que la población realice sus propias producciones”.

Aunque reconocen que llegar para esos objetivos, es necesario que cuenten con sus propios medios, porque cuando las y los estudiantes de universidades son quienes difunden la información, tienen metodologías y esquemas colonialistas de extractivismo.

Resaltan que es necesario construir protocolos como contratos comunitarios, en donde desde el inicio determinen de qué manera van a retribuir a la comunidad y cuál es el compromiso que toman; esto, no solamente en español, son también en maya e incluso con sus propias metodologías, implicando que no necesariamente tenga que ser un escrito firmado, sino que pueda ser una grabación de audio.

Esto último, lo fundamentan en su expresión maya: yaan u muuk’, que significa “nuestra palabra tiene valor”.

Como parte del mismo proyecto, también visibilizan la situación con una serie de videos que representan las situaciones que suelen atravesar; uno de los coordinadores del proyecto, Aurelio Sánchez —con la subvención de Social Sciences and Humanities Research Council (SSHRC)—, destaca que “los videos son propiedad del pueblo maya para su libre distribución. Tuvo un financiamiento, pero los derechos también son de quienes los hicieron y se otorga la libre distribución para fines de denuncia del extractivismo y gobernanza de los datos de cada pueblo”.

En este proyecto participó la comunidad maya, pero también la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Centro de Investigación Regional Dr. Hideyo Noguchi de la UADY, Lakeheady University, Anishinaabe Kendaasiwin Institute y la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo.

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