La Soberbia mira por encima del hombro a las víctimas de sus propios pecados…

Las principales páginas del libro sobre la historia de la evolución de un país están escritas por los movimientos sociales (estudiantiles, obreros, indígenas, homosexuales, etc), y aunque lo minimicen o traten de darle un sesgo partidista, sin duda alguna, estamos viviendo momentos históricos en los cuales la ciudadanía está participando como nunca antes lo había hecho.

Marchas como las del pasado domingo 19 de Mayo, al igual que muchas otras que se han organizado en los últimos años, son un termómetro del estado de inconformidad en la que vivimos la mayoría de los mexicanos. Empero, la misma historia nos ha enseñado que estas movilizaciones, personificadas principalmente por los miembros de la sociedad más comprometidos, al paso del tiempo acaban siendo un botín político que, en cuanto logran capitalizarlo en votos, la esencia que, en su momento, incentivó el nacimiento de las mismas, desaparece, ya que las ideologías se derriten al contacto con el poder, así como la nieve al contacto con el sol. Confiemos que en esta ocasión sea diferente, pues el madrazo de realidad sería devastador.

Esto viene a que sería muy ingenuo de nuestra parte suponer que todos los problemas de México, que nos preocupan y afectan, se solucionarán quitando y poniendo funcionarios de diferentes colores o variopintos. No se puede terminar con todos los cánceres que están incrustados en nuestra sociedad con puras buenas intenciones, es más, ni siquiera un decreto presidencial lo lograría.

La única manera de que todo este esfuerzo no se politice y termine siendo una plataforma partidista es asumiendo cada uno de nosotros nuestra responsabilidad como patrones, como ciudadanos, reforzando todas estas manifestaciones con iniciativas diarias, especificas, sensibles, en contra de todo lo que detestamos. Millones de acciones cotidianas, sumadas, pueden hacer la diferencia. Es un esfuerzo diario, individual, que en su correcta aplicación se transformará en un beneficio general.

Patria y Gobierno son entidades totalmente disímiles y, en algunas ocasiones, pareciera que antagónicas,

El fanatismo, el culto a la persona, al nombre, te apendeja y te ciega, al punto que ya no ves sus errores y, en lugar de defender a una Nación, terminas defendiendo a un personaje. Ahí comienza la tragicomedia histórica de nuestro país.

Al poder no se la aplaude, se le exige. Si, ya lo han dicho, pero hay que seguir diciéndolo hasta que todos lo entiendan, pues una Nación no es libre hasta que todos sus habitantes lo sean y muchos aún son esclavos de la apatía y valemadrismo social.

Así que, si ayer marchaste para que las cosas cambiaran, hoy trabaja para que las cosas cambien. Si ayer marchaste en contra de la violencia, hoy actúa en contra de ella. Si ayer marchaste en contra de la corrupción, hoy aplícate para erradicarla. Y, por favor, dejemos de polarizar nuestra sociedad armando bandos ridículos. Ni Chairos ni Fifís… Mexicanos. Ni #AmLovers ni #XochitLovers… Puro #MexiLovers Chingao!!

Este 2 de Junio salgamos a votar, defendamos nuestra democracia, salvemos la libertad que aún tenemos, hagamos que todo suceda… Pero que suceda chingón.

@jmpumarino

José María Pumarino, escritor, cineasta. Leyendo aprendí a perderme, escribiendo a encontrarme.

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