La vigilancia insistente, los interrogatorios sin justificación y las revisiones motivadas por el tono de piel, el origen étnico o la forma de vestir pueden ser señales de discriminación.

Entrar a una tienda y notar que el personal de seguridad te sigue por los pasillos, te observa de manera insistente o te cuestiona sin una razón aparente puede ser más que una experiencia incómoda: si el trato está motivado por prejuicios relacionados con tu apariencia, podrías estar ante un caso de perfilamiento racial.

La Revista del Consumidor, publicada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), aborda el tema en la sección Nadie Afuera de la edición de octubre de 2026 bajo el título “¿Sientes que te vigilan?”. El material busca visibilizar prácticas discriminatorias que también pueden presentarse en establecimientos comerciales.

El perfilamiento racial ocurre cuando una persona es considerada sospechosa por características como su tono de piel, origen étnico o nacional, apariencia física o vestimenta, en lugar de que las acciones del personal se basen en motivos objetivos relacionados con su comportamiento. 

¿Cómo identificar estas prácticas?

La discriminación no siempre se manifiesta mediante una negativa explícita a brindar un servicio. También puede presentarse a través de conductas que hacen sentir a una persona vigilada, cuestionada o tratada como sospechosa por su apariencia.

Entre las señales que pueden alertar sobre un posible caso de perfilamiento racial se encuentran:

  • Vigilancia insistente: que el personal de seguridad siga a una persona por los pasillos o la observe de manera desproporcionada debido a su apariencia.
  • Interrogatorios injustificados: que se le cuestione sobre su identidad, sus actividades o las razones por las que se encuentra en el establecimiento sin una causa objetiva.
  • Intercepciones sin fundamento: que se le detenga o se obstaculice su paso por prejuicios relacionados con sus características físicas.
  • Revisiones injustificadas: que se intensifique la vigilancia o se revisen sus pertenencias sin una razón objetiva.
  • Cuestionamientos sobre su nacionalidad: que se ponga en duda que una persona pertenezca al país o se presuma que tiene una situación migratoria irregular por su apariencia.

La clave está en distinguir entre las medidas de seguridad justificadas y aquellas que podrían estar motivadas por estereotipos o prejuicios. No toda observación del personal constituye discriminación; es importante considerar las circunstancias y las razones del trato recibido.

¿Qué hacer ante un posible acto de discriminación?

Cuando una persona considera que recibió un trato discriminatorio en un establecimiento, puede documentar lo ocurrido y buscar orientación para presentar una queja.

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) cuenta con un mecanismo para recibir denuncias por presuntos actos discriminatorios atribuidos a particulares o a personas servidoras públicas de carácter federal. Las personas interesadas pueden consultar los requisitos y presentar su caso mediante el portal de quejas del Conapred.

Reconocer estas conductas es un primer paso para evitar que se normalicen. La apariencia, el color de piel, el origen o la forma de vestir no deberían convertirse en motivos para recibir un trato desigual al entrar a un establecimiento o ejercer el derecho a consumir.

El objetivo es que los espacios comerciales garanticen un trato digno y libre de prejuicios para todas las personas.