A más de seis meses del asesinato de Rufo, siguen exigiendo justicia

El 12 de agosto del año pasado, el caso de Rufo sacudió a Mérida. El perrito fue asesinado por su propio dueño en la colonia Chuburná; a poco más de seis meses, activistas continúan exigiendo que llegue la justicia.

Elsa Arceo, rescatista independiente y una de las testigos de los hechos recordó que el dueño del perro había estado fuera de la ciudad y había dejado Rufo a merced en la casa, sin embargo, una compañera rescatista* ya lo alimentaba y se hacía cargo de sus cuidados e incluso lo había llevado a esterilizar.

“Él (Julio N.) se fue mucho tiempo fuera de Mérida, Yucatán, él regresa y regresa a ultimarlo (a Rufo) de una manera tan brutal”.

Las vecinas y vecinos, contó, decían que era un perrito muy tranquilo e inocente; “una vecina nos llama y una compañera* y acudimos ese fatídico día, el 12 de agosto de 2023”. Al llegar al domicilio, identificaron que un hombre estaba juntando cal y sospechan que era para deshacerse del cuerpo de Rufo.

El 19 de agosto, luego de los hechos, realizaron una manifestación para exigir justicia y, desde entonces, no han parado los gritos por la justicia para Rufo; a esta, se sumaron otras manifestaciones el 13 de enero, el 25 del mismo mes y el 27 de febrero; además del proceso legal que continúa en curso.

Evidencia de la convocatoria a manifestarse

La animalista, subrayó que Julio N. no actuó solo, sino que hubo otras personas involucradas y fue así como lo asentaron ella, otra testigo y una asociación civil en sus demandas. “No queremos que el caso Rufo se olvide, que asiente un precedente; aquí no hay ni perdón, ni olvido”.

“La mamá de este psicópata es la que, así, normal, sin ningún remordimiento ni nada me relata cómo fue y qué le hizo”.

EA

En ese momento (en agosto, antes de que le arrebataran la vida a Rufo), lo que buscaban era que Rufo pudiera vivir con una de las personas que lo cuidaba… Pero lo mataron.

Como este, hay muchos otros casos, lamentó la activista; por ello, exigió que ya se apliquen las penas correspondientes y, además sean incrementadas, para lo cual hizo un llamado a la diputación local y al Congreso de la Unión.

Señaló que la situación del maltrato animal es grave en la entidad, siendo que todos los días reciben casos de seres sintientes que son asesinados o con casos de maltrato y crueldad.

La rescatista destacó que es importante visibilizar este caso de crueldad animal (así como los otros que ocurren) porque es así como pueden sumarse las voces para exigir justicia.

Su exigencia ahora es clara: que Julio N. se lleve la pena máxima, que ahora es de seis años y desean que se incremente. Ha pasado medio año desde que Rufo fue víctima de estos hechos y el proceso legal continúa y es que se alargó tras el cambio de defensor del agresor, por lo que pospusieron una audiencia; otra, el pasado 23 de febrero, también fue pospuesta debido a que una de las denunciantes estaba siendo víctima de amenazas. El agresor, continúa en prisión preventiva.

“No podemos callarnos ante la indiferencia y, sobre todo, ser indiferentes ante la injusticia de estos pequeños que siempre serán las víctimas […] No vamos a desistir de estar presionando socialmente y también a las autoridades de que esto no solo sea un precedente”.

EA

*El nombre de la rescatista fue omitido por temas de seguridad.

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