Mar. Jul 28th, 2026

Andrey Vela Simuta busca conectar con las mujeres a través de la ropa que usan

La moda que se muestra en películas e incluso en las tiendas más cercanas, suele priorizar tendencias que cambian con rapidez, utilizar ropa y desecharla lo más pronto posible… Por eso una propuesta distinta, como la de Andrey Vela Simuta, que decidió caminar en sentido contrario tiene un impacto muy grande… Mientras la industria suele preguntar qué color estará de moda la próxima temporada, ella prefiere hacerse otra pregunta: ¿qué historia vale la pena contar?

«Yo no quiero que mi prenda mañana deje de usarse porque estaba basada en una tendencia», explica.

Para contar esas historias, nació Andreta, una marca yucateca que convierte cada colección en un relato y cada prenda en un puente entre quien la diseña y quien la usa. Porque para Andrey, un vestido nunca debería quedarse en «qué bonito está». Su intención es que también provoque una conversación, despierte un recuerdo o haga sentir identificada a quien lo viste. 

Ella diseña desde aquello que le emociona, pensando en piezas que puedan acompañar a mujeres de distintas edades, estaturas y tipos de cuerpo, antes que perseguir lo que dicta el mercado. 

Una historia detrás de cada colección

La primera colección de Andreta, Querida Abuelita, nació de un ejercicio inesperado de memoria familiar. Con su tatarabuela como inspiración, una mujer que vivió la Revolución Mexicana, dio vida a prendas que recuerdan a mujeres fuertes, valientes, y que están mucho más cerca de lo que creemos. Ella se dio cuenta de que está apenas a 4 generaciones de su tatarabuela.

La colección dejó de hablar de una persona en particular para convertirse en un homenaje a la fortaleza de las mujeres de aquella época: las que sostuvieron familias, enfrentaron violencia y siguieron adelante. Incluso el estampado de rayas del vestido dialoga con la vestimenta que aparecía en aquellas imágenes históricas. 

«Esa historia fue la que conectó con la gente», cuenta.

Fotografía: Manu Morales

Diseñar para que las mujeres se gusten a sí mismas

Más allá de la estética, Andrey tiene claro qué quiere provocar cuando alguien usa una de sus prendas.

Su objetivo es que las mujeres sepan que no necesitan modificar su cuerpo para verse bien. Quiere crear ropa que se adapte a ellas, que no sean ellas quienes tienen que adaptase a la ropa. La comodidad, la calidad y la posibilidad de ajustarles las prendas forman parte de esa filosofía.

Incluso cuando realizó una venta a Ciudad de México, ofreció ajustar el vestido con las medidas específicas de la clienta para que la prenda llegara lista para usarse, sin necesidad de modificaciones posteriores. 

La historia comenzó mucho antes de la marca

Aunque Andreta es un proyecto que comenzó a gestarse en febrero de este año y vio la luz apenas en abril, el deseo de dedicarse a la moda comenzó desde la infancia.

Andrey recuerda que películas como 16 Deseos y las películas de Barbie despertaron su fascinación por los vestidos y las boutiques. Durante años creyó que nunca podría estudiar diseño de moda porque no sabía dibujar, pero encontró el camino para llegar hasta su pasión; no sin antes haberse inclinado por algo que creía más viable, empezar la carrera en Mercadotecnia, hecho que únicamente reafirmó lo que ya sabía: quería ser diseñadora.

Ya en la universidad descubrió que podía aprender desde cero. Nunca había cosido una prenda cuando ingresó, pero los primeros proyectos y las pasarelas estudiantiles le confirmaron que había encontrado su camino.

Construir comunidad antes que vender ropa

Andrey sabe que su marca de ropa apenas va comenzando, pero ya tiene clara una cosa: lo más importante no es cuánto vende al mes, sino qué impacto logra en cada persona que porta una prenda con historia, con la que es libre de ser.

Su aspiración es que las personas recuerden las historias que acompañan cada colección y que Andreta se convierta en una comunidad donde las mujeres encuentren prendas con las que puedan sentirse seguras y cómodas.

En el futuro imagina nuevas líneas de diseño, incluida lencería pensada para responder a una necesidad que muchas mujeres comparten: encontrar piezas que realmente se adapten a sus cuerpos. Pero antes de eso quiere seguir construyendo algo más profundo.

«Quiero conectar con la gente… Que las mujeres sientan que no solo les estoy vendiendo ropa, sino que cuando usan Andreta dejan de sentirse inseguras». 

Hay prendas que cubren el cuerpo y otras que también abrazan una historia. Y ella sabe que solo las que abrazan y dan seguridad permanecen mucho después de que pasa una temporada de moda.

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