¿Por qué semáforos peatonales del Centro Histórico no están funcionando?

He pasado por la calle 61 por 56 del Centro Histórico de Mérida muchas veces en los últimos años, desde que pusieron los semáforos peatonales en todo el centro, y siempre acabo con las mismas dudas: ¿por qué no están funcionando? ¿Cuánto costó que los pusieran?

En 2021, el Gobierno del Estado, encabezado por Mauricio Vila Dosal, y el Ayuntamiento ed Mérida, representado por Renán Barrera Concha, anunciaron que realizarían el “Programa Conjunto de Mejora a la Movilidad y la Infraestructura Vial en Mérida” un programa que, en total, representó 760 millones de pesos.

De todo eso, 441 millones de pesos fueron destinados a la instalación de 2 mil 646 semáforos; si bien es cierto que los colocaron, ¿eso es suficiente? Que estén en funcionamiento sería fundamental. ¿Existirá algún fundamento para que no lo hagan?

En zonas como Paseo de Montejo, los semáforos peatonales, sí están activos; a simple vista, parece que una vez más se cae en que las zonas visitadas por turistas sí tienen que estar en óptimas condiciones y el resto no importa.

En uno de los comunicados donde anunciaban este programa, señalaban al proyecto de semaforización como “el más avanzado en México”, alegando que cuenta con tecnología de vanguardia y un “sistema de control de tráfico adaptativo sincronizado desde el C5i de la SSP en tiempo real que permitirá priorizar vehículos de emergencia, seguridad y transporte público, evitando de esta forma, los congestionamientos”.

Todo suena hermoso y parece dirigir hacia una mejora, en los mismos comunicados sobre este proyecto, también enfatizan que buscaban incrementar la seguridad para peatones, ciclistas y… claro automovilistas, pero ¿cómo está la realidad al respecto a unos años?

Los semáforos peatonales de la calle 61 por 56 no son los únicos que están inhabilitados, hay otros en esa misma zona y seguramente otros por toda la ciudad, ¿identificas alguno?

Como ciudadanía toca exigir que las autoridades respondan ante este tipo de situaciones, pues no es poco común que se realicen grandes “inversiones” que acaban siendo únicamente gastos innecesarios ante la falta de aplicación adecuada.