Los padres tienen una serie de responsabilidades que van más allá de la manutención de sus hijos; también deben ser responsables de observar su desarrollo cognitivo. Es decir, deben asegurarse de que su comportamiento corresponda a la edad que tienen. Sobre este tema, en Vive Mérida platicamos con la neuropsicóloga Marisol Rebolledo Sansores para obtener información precisa.
«Sucede que, muchas veces, los padres, ya sea por desconocimiento o por influencia familiar, descuidan el desarrollo cognitivo de sus hijos o le dan poca importancia a los retrasos que presentan. Por ejemplo, si en la familia hay alguien que comenzó a hablar a los cinco años y esta situación se repite en otros miembros, se tiende a normalizar dentro del seno familiar, sin considerar que podría haber un retraso en el desarrollo cognitivo. Aunque en un principio parezca que el problema se ha resuelto, más tarde pueden observarse consecuencias emocionales e intelectuales.»
De acuerdo con Marisol, el desarrollo cognitivo de los niños es un proceso complejo que abarca desde la infancia hasta la adolescencia. Durante este tiempo, los pequeños deben adquirir habilidades esenciales, como el lenguaje y las habilidades sociales.
«¿Y qué pasa con el niño que está teniendo dificultades en el lenguaje? Tarde o temprano, tendrá dificultades en la escuela con la comprensión lectora y la redacción. Entonces, ¿qué sucede? Se forma una especie de bola de nieve que, eventualmente, se convierte en una avalancha. Lo que comenzó siendo un problema mínimo crece tanto que, en la adolescencia, el estudiante podría desertar de la escuela, ya sea por el rechazo que ha vivido debido a su falta de desarrollo cognitivo o porque no comprende las normas sociales.»
El maltrato y el abandono
Estos son factores que influyen en el desarrollo de los niños, como nos cuenta Marisol:
«Aun cuando los padres cubren las necesidades básicas, como la alimentación y la educación, y llevan a sus hijos a actividades extracurriculares, pueden no estar conectando con sus necesidades emocionales. Los primeros modelos que tienen los infantes son los padres. Si observan ausencia y recompensas inmediatas, sin una interacción y estimulación adecuadas, se genera un desfase en su desarrollo».
La genética
Otro aspecto que incide en el desarrollo del niño o la niña es la carga genética.
«Si los abuelos o los padres tuvieron algún problema en su desarrollo, el niño ya cuenta con una predisposición genética que podría frenar su propio desarrollo. No debemos olvidar que somos seres biosociales: el desarrollo de un niño no solo depende de su herencia genética, sino también de los ambientes en los que interactúa.»
El entorno social
Según Marisol, se han encontrado casos de niños y niñas de tres años que tienen miedo a la interacción con otras personas cuando no han tenido espacios de convivencia propicios. En contraste, aquellos que interactúan con su familia pueden entender que su entorno es seguro. Esto se debe al «aprendizaje vicario».
El aprendizaje vicario es un tipo de aprendizaje que ocurre mediante la observación de las acciones de otras personas y las consecuencias que estas tienen. En lugar de aprender por ensayo y error, los niños adquieren conocimientos, habilidades o comportamientos viendo a otros y modelando su conducta. Este concepto fue desarrollado por Albert Bandura dentro de su teoría del aprendizaje social, destacando que las personas aprenden observando modelos, como padres, maestros, compañeros o figuras públicas.
¿Cómo saber si un niño o niña presenta problemas en su desarrollo?
Si el niño o la niña ya asiste a la escuela, este entorno puede ser clave para detectar un desfase en su desarrollo.
Marisol enfatiza la importancia de que los padres no nieguen los problemas que los docentes u otras personas les señalan. Por el contrario, deben estar atentos a estas alertas, que también pueden surgir en otros contextos donde se desarrolla el infante. Muchas veces, los padres normalizan estas señales.
Un buen ejercicio que propone Marisol es observar a otros niños de la misma edad para ver si el propio hijo se está desarrollando a la par de sus compañeros de clase o de los hijos de amigos.

Aspectos a considerar
Marisol recalca que los infantes no tienen el mismo grado de desarrollo en todos los ámbitos. Puede ser que un niño destaque en las artes pero no en el deporte. Sin embargo, si en otros ambientes logra integrarse sin problema, no habría preocupación.
Cuando un niño, ya sea con un primo o un compañero de escuela, no logra interactuar, entonces es necesario brindarle atención, especialmente si presenta dificultades de adaptación.
¿Qué hacer y a dónde acudir?
Marisol sugiere dos pasos fundamentales:
- Reconocer que nuestro hijo o hija tiene un problema y que no podemos resolverlo solos.
- Acudir con un profesional especializado en desarrollo cognitivo, quien podrá guiarnos desde el diagnóstico hasta el tratamiento.
Los padres suelen tener expectativas y estereotipos sobre sus hijos. Cuando estas expectativas no se cumplen, pueden sentirse frustrados y cegarse ante la situación. El problema es que, cuando la «bomba explota», por ejemplo, cuando un niño de 10 u 11 años está a punto de pasar a la secundaria y su maestra dice que no sabe leer, se genera una emergencia que podría haberse prevenido con una intervención temprana.»
Consejos adicionales
Importancia de la observación activa
Observar el desarrollo cognitivo de los niños no significa solo estar presente físicamente, sino también involucrarse activamente en su aprendizaje. Es fundamental que los padres dediquen tiempo a conversar con sus hijos, fomentar el pensamiento crítico a través de preguntas y juegos, y prestar atención a sus comportamientos y actitudes.
Estrategias para mejorar la observación
- Reservar momentos del día para conversar, jugar y leer con los niños.
- Fomentar la curiosidad con preguntas y exploración de nuevos temas.
- Estar atentos a cambios en el comportamiento, frustraciones o problemas de concentración.
- Mantener comunicación con maestros y cuidadores.
- Limitar el uso de pantallas y fomentar actividades como juegos de mesa, lectura y manualidades.
El desarrollo cognitivo es clave en el crecimiento de los niños y niñas, y los padres juegan un papel fundamental en su estimulación y seguimiento. Con atención y apoyo adecuados, los niños podrán alcanzar su máximo potencial y enfrentar los desafíos del futuro con mayor seguridad y confianza.

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