¿Qué hay más poderoso e inocente que una prenda de vestir?

En 1999, Estados Unidos se encontraba en una tormenta política debido a la infidelidad del entonces presidente Bill Clinton, fue un vestido la evidencia más fuerte en este caso.

Bill Clinton junto con Monica Lewinsky en febrero de 1997.

Mañanitas icónicas

En 1962 Marilyn Monroe le cantó las mañanitas al entonces presidente John F. Kennedy utilizando una prenda prácticamente transparente, el cual dió mucho de qué hablar. Las fotos de esa fiesta fueron confiscadas. Tres meses después la actriz fue encontrada sin vida en su apartamento. De acuerdo con los testimonios de personas cercanas a ella, Marilyn temía las consecuencias que podían resultar de sus frecuentes encuentros con el presidente.

La vestimenta importa, habla de mí. Las personas que pertenecen a la tradición mexica, los mayas, los huicholes y muchas otras culturas nativas, tienen una forma de vestir que va alineada a sus creencias, sus prácticas y cosmovisión. Hace unos años, los guardias de seguridad de Plaza Antara en Polanco en la Ciudad de México no dejaron pasar a un par de mujeres vestidas con sus atuendos típicos, aparentemente, le daban mala imagen a la plaza.

En la clase de Derecho Penal, me encontraba con muchos casos, cuyos testimonios detallaban la ropa que usaba la víctima, en su mayoría, por los delitos de abuso, violación y homicidio. Aparentemente, una minifalda y un escote son suficientes para provocar un delito. Nuevamente ahí, la importancia de las prendas de ropa.  

La vestimenta del acoso y el abuso

En 2016, Roger Ailes, fundador y en ese entonces director ejecutivo de Fox News fue demandado por Gretchen Carlson por el delito de acoso sexual, meses después cayeron una cascada de demandas por delitos similares. Dentro de las peculiaridades que Roger exigía a sus empleadas, era usar falda, tacones y de preferencia, vestidos entallados.

Marcela Lagarde en el libro “Los cautiverios de las mujeres” nos menciona de una manera brillante que los cautiverios de las mujeres son los siguientes: Madresposas, monjas, putas, presas y locas. No son arquetipos, ni etiquetas sociales, son prisiones culturales de donde somos cautivas y se viven con total conciencia, ignorancia, aceptación o resignación. Además somos víctimas de nuestros propios cautiverios, por ejemplo, en el libro “Asesinos seriales en México” de Filberto Cruz Monroy podemos observar que las víctimas predilectas de los asesinos seriales en nuestro país son mujeres, siendo las sexoservidoras una de las favoritas porque las posibilidades de que el caso se cierre como crimen pasional son altas y las posibilidades de encontrar a un responsable son bajas, además, ellas ya tienen una carga moral que justifica su muerte y al asesino, pues ella se lo busco por andar de puta.

Estos temas me recuerdan a una escena en la polémica película de Barbie donde uno de los personajes del género masculino dice en una reunión de negocios “Soy una persona sin poder ¿eso me hace mujer?”. Todos en la sala de cine se rieron, pero yo quedé en shock por la verdad reflejada en esas líneas. Vivimos en un sistema opresor, deficiente, altamente corrupto y diseñado por hombres y para hombres, ejemplo de ello es que el ex presidente de Fox News, a pesar de ser obligado a retirarse, se le organizó una celebración con muchos agradecimientos, pasando por alto todas las demandas de índole sexual que tenía en su contra.

Magistrade

Así que es cierto, una mujer es una persona sin poder, pero, además, con el caso de Jesús Ociel Baena nos queda descaradamente claro que también las personas de la comunidad LGBTQ son personas sin poder. Aparentemente el poder es para hombres que son bien hombres. Jesús Ociel era magistrado, excelente abogado, la primera persona en México en recibir un pasaporte en donde en la sección de género decía “no binario”. Ahora víctima de un asesinato y lo único que se le ocurre al fiscal es decir que fue un crimen pasional, de esos que eran adjudicados a las mujeres antes que existieran los feminicidios como delito tipificado.

El magistrade Jesús Ociel Baena sobresalía por sus prendas de vestir, expresaba su autenticidad utilizando tacones y lápiz labial que combinaban con su traje. Aquellos que son diferentes y se atreven a serlo son agredidos y amenazados, pero a Ociel le costó la vida.

La inclusión en la vestimenta empieza desde la educación

Manuela Molina, psicóloga infantil, autora y emprendedora, comparte en redes, videos en donde explica la importancia de la inclusión en la educación de los niños, pero esto comienza por los padres, en su manera de educar y de explicar el mundo a sus hijos. Pero si los padres crean (de manera consciente o inconsciente) un entorno violento, de mentiras, infidelidad, peleas, manipulación… ¿qué va a aprender el menor? La incongruencia de los padres en su ser, decir y hacer es altamente dañina para el infante.

En uno de sus últimos videos, la psicóloga explica que el mundo está muy en desacuerdo con las guerras. Una guerra comienza con una “simple” diferencia entre dos partes, la cual podría resolverse a través del diálogo y la negociación. El problema es cuando ambas partes creen que tienen la razón absoluta y buscan imponerse. Cerrándose a cualquier acuerdo y, además, eligiendo la violencia para imponer sobre el otro, su razón.  

¿No te suena familiar? ¿No comienza así una pelea entre individuos, hermanos y miembros de una empresa, estado o país? ¿No fue una maestra amenazada y agredida con una pistola en un kínder en el mes de julio del presente año? ¿Qué está aprendiendo ese menor de sus padres? Que, si él o ella no tienen la razón, la violencia y las amenazas son la solución. ¿No estamos siendo nosotros mismos los responsables de un futuro que genera más violencia?

Por lo pronto, no tengamos miedo de expresarnos, de vestirnos, decorarnos y lucirnos como queremos. En un mundo donde es más seguro la homogeneidad y los tonos grises, es un acto de rebeldía mostrar los colores de nuestra autenticidad.

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