29 de noviembre de 2023
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La música de Roberto Abraham

De vacaciones por Yucatán, acompañé a una amiga a la presentación de la Revista Digital Escena de la Asociación Civil Cultura Yucatán en el Palacio de la Música, ubicado en el centro de Mérida, y mientras esperábamos el acto protocolario, nos llamó la atención que había un montaje de cinco atriles e inmediatamente pensamos que iba haber música, y efectivamente aparecieron los músicos, pero no había programa, así que la música nos cayó como una lluvia inesperada sin paraguas y en tiempo de calor, y por lo tanto resultó ser un bálsamo.

Terminó la presentación de los músicos y la revista e inmediatamente nos dirigimos a la cabina de sonido para averiguar si alguien tenía un programa de lo que los músicos habían interpretado y felizmente sí, y fue entonces cuando conocimos a Roberto Abraham, del cual confieso, ni mi amiga, ni yo teníamos la más perene idea de quién era él hasta ese momento que habíamos escuchado algunas de sus obras, se trataba de un tal Roberto Abraham.

Ya de vuelta a casa en Tultilán, Estado de México busqué su obra en las plataformas ¡y qué suerte sí estaba! y escuche más de su trabajo y como músico que soy fue inevitable que no hiciera un análisis de su obra, ahí le va.

Generalidades

Su obra definitivamente evoca a los más grandes compositores de la música culta, principalmente a W.A. Mozart, y algunas veces a J.S. Bach, se percibe una gran influencia de ellos. En general, los contrapuntos son muy claros, en todo momento hay diálogos continuos entre el bajo y la voz aguda, y definitivamente estos diálogos hacen que nuestra atención se despierte y nuestros sentidos se expandan. Por su parte, todo el tiempo se siente el ritmo ternario, 6/8, 3/8, y demás… pasando por los grados más importantes, I-IV-V-I, aunque de repente se asoma tímidamente un VI grado, dando lugar cadencias rotas bastante interesantes.

En la mayoría de las composiciones, la tonalidad menor es la que sale a relucir, siendo utilizada más del 80% de las veces. Re menor es una de las tonalidades más frecuentes, también se percibe do menor, sol menor y la menor. Estas tonalidades menores remontan a sentimientos de nostalgia, dolor, melanconcolía, tristeza, pero también admiración y respeto, como en el caso de las composiciones litúrgicas.

Himno a San Miguel Arcángel

Desde la primera vez que escuché El Himno a San Miguel Arcángel, me direccione al Ave Verum Corpus y al Laudate Dominum, ambas de Mozart. Los juegos entre las cuerdas y el bajo continuo son expresivos, claros y elegantes. El gran contrapunto que hacen las cuerdas con el pizzicato a mitad de la obra, reluce; definitivamente estos pizzicatos responden a la súplica de la soprano. El final del himno, cuando se unen las cuerdas con la soprano para hacer el unisóno, es glorioso y realza la admiración que se siente por el santo a quien se dedica la obra.

Invenciones para piano

Las invenciones son maravillosas. De entrada, cabe resaltar que, puesto que están afinadas en 432 Hz, son perfectas para ser utilizadas en sesiones de musicoterapia, con la finalidad de estimular al cerebro, y despertar sentimientos de paz y calma (Dick, 2018, p. 1).

A propósito del 432, cabe mencionar que, hace mucho que no se escuchan obras con el La afinado a esta frecuencia -actualmente se afina a 440, o hasta a 442-, sin embargo, deberíamos valorar las bondades a las que accedemos al escuchar música con esta característica. El que el Mtro. Mafud toque aún con esta afinación, constituye una gran oportunidad para probar nuestro sentido musical y beneficiarnos de las costumbres de antaño.  

Por su parte, el diálogo continuo entre la voz grave y la voz aguda tiene un registro muy amplio; al menos en la invención #2 este registro va desde un la2 hasta un do6 ¡casi 936 Hz de separación entre la nota más grave y la más aguda! Lo anterior hace que el cerebro vibre en varias frecuencias y longitudes de onda, dando lugar a una mejor concentración. Desde luego que, todas estas afirmaciones concuerdan con la teoría ya conocida del “efecto Mozart” (Campbell, 1997). ¡Aquí vemos una vez más la influencia de este gran genio y prodigio de la música!

Navem Maris et Ventum

La obra Navem Maris et Ventum me hizo sentir al pie de un malecón. El ostinato continuo que manejan las cuerdas casi a lo largo de toda la obra, me remontó a la imprevisibilidad del mar. Aquí el tiempo ternario siempre está presente, haciendo alusión a la identidad de su obra. El instrumento de percusión que acompaña a la orquesta, definitivamente me remite a los buques. Es una obra majestuosa que nos transporta en tiempo y lugar.

En suma muchos lugares hermosos descubrí en Yucatán, pero sin duda una de las experiencias más significativas fue encontrar la música de Roberto Abraham, y si usted que me lee se entera que alguna de sus obras se va presentar, corra a escuchar, de mientras yo esperaré a que alguna orquesta, orquesta de cámara o quinteto o cuarteto la coloque en su programación, porque el mundo requiere escuchar de la música de Roberto Abraham Mafud, y aquí dejo una muestra para animar, y si todavía usted no es adepto a la música clásica está es una buena oportunidad para acercarse y escuchar.

Himno a Miguel Arcángel por Roberto Abraham Mafud

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