Lo que se cocina en una comunidad también cuenta la historia de su territorio. Cada ingrediente, cada receta y cada técnica heredada de generación en generación habla de la relación entre las personas, la tierra y los alimentos que producen. Con esa idea como punto de partida, mujeres mayas campesinas de Yucatán compartirán sus experiencias en un encuentro abierto al público que busca mostrar que cocinar también puede ser una forma de defender derechos.
El próximo 15 de julio, a las 18:00 horas, el Gran Museo del Mundo Maya será sede de la proyección de cuatro cortometrajes realizados por el colectivo Suumil Móokt’áan, seguidos de un conversatorio con las propias mujeres que protagonizan las historias.
Los documentales recuperan los testimonios de productoras del Solar Agroecológico de Yaxché, en Mama; Solar Maya Pachpakal, en Maní; el colectivo Maíz Criollo, de Kantunil, y Moots Raíces Vivas, de Chechmil. A través de la preparación de platillos tradicionales como los joroches, el iswa, el toksel y el wolbi’ sikil, muestran cómo la cocina está estrechamente ligada a la milpa maya y a los saberes que han pasado de madres y abuelas a nuevas generaciones.
La intención va más allá de compartir recetas.

Las organizadoras explican que estos relatos buscan abrir la conversación sobre la soberanía alimentaria y el derecho de las comunidades a producir, preparar y consumir alimentos sanos, cultivados sin agrotóxicos ni químicos, frente al avance de modelos agrícolas industriales que transforman el uso del territorio.
Para las mujeres participantes, la milpa no solo representa una actividad productiva, es una forma de vida que sostiene la alimentación de las familias, preserva conocimientos ancestrales y fortalece la identidad de las comunidades mayas.
Los cortometrajes nacen del encuentro «La cocina como espacio político», realizado en 2025 en Sinanché, donde 27 mujeres campesinas de distintas organizaciones de la Península de Yucatán intercambiaron experiencias sobre agroecología, conservación de semillas, fermentos, transformación de alimentos y comunicación comunitaria.
Entre los testimonios también se recuperan técnicas tradicionales, como la cocción con piedras calientes para preparar el toksel y el aprovechamiento integral de los ciclos de la milpa, prácticas que reflejan un profundo conocimiento del entorno y una manera de entender la alimentación ligada al cuidado del territorio.
Las participantes sostienen que compartir semillas, enseñar estas recetas a las nuevas generaciones y continuar cultivando de forma agroecológica son acciones que ayudan a preservar tanto la biodiversidad como la cultura maya.

Quienes no puedan asistir al evento también podrán consultar los documentales de manera gratuita en el canal de YouTube del colectivo Suumil Móokt’áan, donde permanecerán disponibles como un registro de los saberes culinarios y de las voces de las mujeres que mantienen viva la relación entre la milpa, la cocina y la defensa del territorio.
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