En México, existe una amplia diversidad de comunidades derivadas de la interacción de grupos originarios, europeos y africanos; sin embargo, los indígenas son escasamente representados en la investigación biomédica: Bárbara Peña, académica de la FQ

En la población maya-mestiza de la península de Yucatán, donde históricamente se han documentado algunas de las tasas más altas de suicidio del país, investigadores de la UNAM identificaron variantes genéticas asociadas con fenotipos depresivos. Los hallazgos sugieren que ciertos factores biológicos podrían contribuir a la vulnerabilidad individual a estas enfermedades, en interacción con factores sociales, culturales, ambientales y psicológicos.

El trabajo publicado en la revista American Journal of Medical Genetics Part B. Neuropsychiatric Genetics titulado “Riesgo genético y alta carga de depresión y suicidio en la población maya-mestiza de Yucatán, México”, desarrollado por integrantes del Laboratorio de Genómica de Enfermedades Complejas de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la UNAM en Yucatán, representa uno de los primeros estudios de genética psiquiátrica realizados en ese grupo y busca aportar conocimiento para el diseño de estrategias de prevención y atención adecuadas.

Bárbara Peña Espinoza y Marta Menjívar Iraheta, investigadoras de la Facultad de Química, explicaron que una de las líneas de trabajo del grupo consiste en estudiar enfermedades complejas que afectan a la población del sureste mexicano, incluyendo diabetes, obesidad y trastornos mentales.

De acuerdo con Peña Espinoza, esta población posee una historia demográfica y genética particular que la convierte en un grupo de interés para comprender cómo factores biológicos pueden influir en la susceptibilidad a diversas enfermedades.

La investigación en enfermedades complejas ha demostrado que los factores genéticos pueden variar significativamente entre poblaciones debido a procesos históricos, demográficos y evolutivos. Por ello, gran parte de los conocimientos generados en poblaciones europeas no necesariamente pueden extrapolarse de manera directa a otros grupos humanos.

En México existe una amplia diversidad genética derivada de la interacción entre pueblos originarios, poblaciones europeas y africanas; sin embargo, los grupos indígenas continúan siendo escasamente representados en la investigación biomédica.

En ese contexto, la población maya destaca por conservar uno de los componentes de ancestría indígena más elevados del país, y una menor contribución genética europea en comparación con otras regiones de México, característica que ofrece una oportunidad única para estudiar cómo la diversidad genética de los mexicanos puede influir en la susceptibilidad a enfermedades complejas como diabetes, obesidad o trastornos mentales.

Recientemente, las y los investigadores identificaron asociaciones entre variantes de los genes TPH2, BDNF y HTR2C y diferentes fenotipos depresivos.

“Los genes estudiados participan en procesos biológicos relacionados con la neurotransmisión serotoninérgica (fundamental para ajustar mecanismos ampliamente implicados en la regulación del estado de ánimo y la respuesta al estrés), en particular las variantes de TPH2 y BDNF mostraron asociación con depresión melancólica, mientras que una variante de HTR2C se relacionó con depresión mayor”, detalló.

La investigación surgió a partir de estudios realizados en pacientes con diabetes atendidos en la región. Durante el seguimiento clínico, los investigadores observaron una elevada frecuencia de síntomas depresivos y dificultades para mantener la adherencia a los tratamientos médicos, lo que motivó la exploración de la salud mental en esta población.

Dijo que a partir de ese escenario, el grupo buscó comprender el impacto de la depresión y el riesgo suicida en la región, en particular después de la pandemia por COVID-19, que puso en evidencia la vulnerabilidad de la salud mental a nivel global y favoreció un incremento importante en la frecuencia de síntomas depresivos y conductas suicidas en diversos grupos poblacionales.

Para ello se evaluaron 650 adultos maya-mestizos mediante entrevistas psiquiátricas estructuradas. Los resultados mostraron una frecuencia de depresión mayor de 38.9 % y un riesgo suicida de 24.7 %, cifras que reflejan la importancia de fortalecer la atención a la salud mental en la región.

FUENTE: ÓRGANO INFORMATIVO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO. Vía GACETA UNAM