¿Sentimientos encontrados por dejar el cubrebocas?

El fin de semana la Secretaría de Salud del estado anunció el adiós al cubrebocas, después de dos años de hacer este un accesorio cotidiano, a tal punto que salieron a la venta infinidad de diseños en tela, pero también se vendieron millones desechables, y nos llevó casi seis meses saber cuál era el que mejor nos protegía de este virus que desafortunadamente, para muchos, le significó la pérdida de la vida. Hasta el momento, cerca de medio millón según las cifras oficiales.

Con la despedida del cubrebocas, ahora conocemos el rostro completo de aquellos que conocimos con él, y nunca se lo quitaron hasta ahora, y a lo mejor sus rostros serán totalmente distintos a lo que imaginamos, al igual que nuestra interacción con ellos, y no habrá que sorprenderse si esta ya no es igual, porque de alguna manera interactuamos con personas a medio rostro.

Durante un poco más de dos años, nos dejamos de saludar de beso, abrazar, dar palmaditas en la espalda, y es que si, los mexicanos éramos muy de contacto antes de la pandemia, pero a lo mejor ahora, nuestros sentimientos han cambiado, después de la experiencia vivida sobre enfermar, a partir del contacto con otros.

Yo no confíe en los de tela, y siempre use desechables, si me gasto en ellos un buen dinero, pero creo eso me hizo estar más protegido del bicho, de hecho al principio usaba de a dos, no creo dejar de usarlos.

Martín Reséndiz, Mérida

Yo era re besucona, pero cuando empezó esto de la pandemia, no sólo fue dejar de saludar de beso, fue evitarlos darlos a toda costa. No estoy segura ya de seguir haciéndolo, creo que me quedé con miedo de estar cerca de la gente sin cubrebocas.

Ruth Pérez, Mérida

No creo que sea buena idea dejar el cubrebocas, ya no sólo es el tema del Covid, es por la higiene en general. Todo está tan sucio que te puedes enfermar de cualquier cosa con tan sólo respirar.

Armando Ramírez, Mérida

Muchas veces me tuve que regresar a mi casa, ya cuando iba a medio camino para el trabajo, porque se me había olvidado el cubrebocas, de verdad sentí un gran descanso ahora que su uso es voluntario, yo ya le dije adiós.

María Ramos, Progreso

Yo creo que a muchos nos salvó de contraer el bicho y que fue una medida que tardó en implementarse correctamente,; dejar que su uso sea voluntario, no sé si estamos listos para eso todavía, pero lo bueno es que lo mantienen en el transporte público.

Anibal Macías, Mérida

Sin duda de aquí en adelante el uso del cubrebocas ya será una decisión de cada quién, en función de su experiencia con él en este tiempo, pero como los testimonios lo advierten, hay una parte sentimental en nosotros sobre ese pedacito de tela que durante un poco de más de dos años se volvió parte de nuestro atuendo y que ahora lo podemos dejar ir, pero más importante aún, no olvidar que fue nuestro salvavidas, y en cualquier momento lo puede volver a ser.

ENLACES RELACIONADOS