Por: Claudia Eréndira Vázquez Torres

Actualmente vivimos un incremento atípico de la temperatura que deriva en el creciente uso del aire acondicionado durante la temporada de calor, lo que pone en evidencia la limitada capacidad de la red eléctrica para abastecer las necesidades de enfriamiento en toda la ciudad.

Las recientes “olas de calor” generan dudas sobre los años venideros y la capacidad por tolerar cada vez más altos niveles de temperatura y humedad, que prevén un aumento progresivo de las necesidades por enfriar los espacios que habitamos.

Por otro lado, los usuarios año con año experimentan la interrupción de la corriente eléctrica en los horarios de mayor ocupación de las viviendas, que generalmente coinciden con las horas de descanso.

Estamos presenciando un cambio para el que la mayoría de la población no está preparada: el vaivén de la energía eléctrica en los hogares que cada vez es más frecuente.

Este fenómeno afecta en mayor medida a los habitantes de climas extremos como Yucatán, por lo que las acciones para adaptarnos y mitigar el molesto vaivén de la electricidad, cuenta con un tiempo limitado de acción en todos los niveles, e incluye medidas que como usuarios podemos implementar en nuestros hogares. Parecería que estamos ante un escenario catastrófico donde estamos a merced de condiciones externas, entonces como usuarios… ¿Qué podemos hacer?

Para responder, tenemos que señalar que existen acciones que corresponden a actores gubernamentales como la difusión y actualización de políticas energéticas que mejoren las condiciones ambientales de las viviendas, especialmente de reciente construcción. No debemos olvidar a las viviendas existentes, que no fueron diseñadas para hacer frente a problemáticas actuales como el cambio climático, y que cuentan con equipos de enfriamiento antiguos. A continuación se sugieren tres puntos clave que podemos considerar para mejorar la sensación térmica de nuestros hogares:

Modificaciones en el uso de la vivienda

La ampliación de viviendas implica mayores requerimientos en la demanda energética, y figuran un reto para las redes de abastecimiento, que originalmente fueron diseñadas de acuerdo con su uso original.

Control de la ventilación natural

Algunas veces, se piensa que mantener las ventanas abiertas refresca las condiciones internas de una vivienda durante el día; pero en el caso de los climas extremos no ocurre así. Cuando se presentan temperaturas extremas, se debe evitar la ventilación durante las horas con mayor asoleamiento (11:00 a 15:00 hrs.) y aprovechar la ventilación nocturna en la medida de las posibilidades. Se recomienda utilizar esta estrategia con el uso de ventiladores como apoyo a la circulación del aire.

Evitar el sobre-enfriamiento

La dependencia del aire acondicionado en un clima extremo conduce al enfriamiento excesivo de los espacios interiores con temperaturas de consigna menores a 22 °C. En zonas urbanas con altos niveles de ocupación, como Mérida, es un desafío desarrollar una mayor tolerancia a las condiciones externas, y por otro lado, se estresa la red eléctrica, lo que genera un círculo vicioso. Los expertos recomiendan la adaptación evitando el sobre-enfriamiento de los espacios interiores.

El mejoramiento de la calidad de vida nos corresponde a todos, y no me queda más que recomendar la fórmula de Alfonso Reyes que es muy simple, y consiste en que cada persona haga lo que hace de la mejor manera posible. Esta acción es la más sencilla y eficaz de las exhortaciones. Además, nos compromete a todas y a todos.

El vaivén de la energía eléctrica es una problemática que requiere eso, del esfuerzo colectivo que nos conduzca a un bien en común: el mejoramiento de la sensación térmica en nuestros hogares. Este objetivo trae consigo la responsabilidad por dar un uso adecuado a los sistemas de enfriamiento en nuestra vivienda, y aprovechar el control de la ventilación natural, el uso de sombras, vegetación y acciones de mejora hacia una Mérida cada vez más sostenible.

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