Cuando mi gato maúlla, la mayoría de las veces sé qué desea. Las personas que tienen michis en casa saben a lo que me refiero. Los maullidos son la forma que han desarrollado nuestros felinos domésticos para comunicarse con nosotros, tercos humanos que necesitamos precisiones comunicativas para comprender.

Nuestros maravillosos dormilones pueden llegar a dedicarse al sueño entre 12 y 15 horas y se han hecho legítimos dueños de nuestros sofás y reyes de la cama donde merecen dormir extendidos en comodidad. Obligación nuestra es hacernos bolita para no incomodarlos.

Podemos coleccionar sus maravillosos bigotes, atesorándolos como los premios de suerte que son. Encontrar uno nos llena de alegría. No hay bigotes iguales, la disposición de esas 12 vibrisas, nombre correcto de esos mostachos hermosos, son tan únicas como cada gatito. Sus vibrisas les ayudan como un auténtico GPS a situarse en el espacio dimensionándose.
Sabemos perfectamente que cada gatita, gatito, es único, no sólo por ser el propio, sino porque su personalidad y genética les hace absolutamente singulares. Esta individualidad perfecta, se extiende a otro rasgo físico de su anatomía: su nariz. Las líneas de la nariz felina son un patrón único. Sí, exacto, como nuestra huella dactilar humana.

Estos pequeños tigres que comparten el 95% de su ADN con los grandes felinos que habitan la tierra, aunque muchas veces sean de temperamento “rápido y furioso”, necesitan crecer bien socializados para desplegar toda su seguridad y ternura a lo largo de su vida adulta. Es por ello que los gatitos deben permanecer con su madre y hermanos hasta aproximadamente las 12 semanas de edad, ya que la separación temprana puede construir un carácter complejo, donde el miedo y el estrés les orille a desarrollar problemas de salud en el futuro.
Los gatos domésticos y los grandes felinos comparten hasta un 95.6% de su genoma y poseen la misma base de 38 cromosomas (19 pares). Se separaron de un ancestro común hace unos 10 a 15 millones de años, dividiéndose en dos subfamilias principales: Pantherinae (grandes felinos rugientes) y Felinae (gatos pequeños y medianos).

Aunque tu gato se vuelve loco cuando destapas ese delicioso yogur seguramente lo que paladea es su textura, pero del sabor, más sí es de fresa o algo así, ni se entera. Los gatitos no perciben el sabor dulce. Esos carnívoros estrictos no pueden reconocer este sabor. Así que cada vez que desmaye por probar tu helado, seguramente lo que quiere es satisfacer su curiosidad infinita.


Todo indica que las gatas son mayormente diestras y los machos son zurdos. Esta será tu oportunidad para observar con mayor detenimiento a tu michi y aumentar tu carrete de fotos ya de por sí desbordado de fotos del dueño o dueña de tu corazón y comprobar o no, este dato. (Y no mientas, tienes más fotos de tu michi que de tus hijos o pareja).
Finalmente, si alguna vez te has enfrascado en interminables charlas o discusiones filosóficas con tu gato quizá debas saber que el cerebro de un gato es biológicamente más similar al de un humano que al de un perro. Tanto humanos como gatos tienen una región idéntica en el cerebro responsable de las emociones. Así que es muy probable que alguien salga perdiendo…y ese vas a ser tú.


Todas estas características tan increíbles y fascinantes seguramente las reconoces en ese pedazo de pelo y amor que te roba suspiros día tras día y que nos ha convocado a rendirle justo homenaje en este 8 de agosto, Día Internacional de su Gran Majestad, del gato y gata, por supuesto.


Agradecemos enormemente a Gabriela, Eliette, Adriana, Melisa, Victoria, Mariana y Nalle madres ejemplares de estas bellezas felinas que adornan estas letras por compartirnos tremendas fotos de sus bendiciones.


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