El Observatorio de Movilidad Sostenible de Mérida (OMSM), advierte que generar conciencia sobre la educación vial es insuficiente cuando el problema viene desde la raíz: el diseño urbano.
Desde le OMSM enfatizan que muchos de los comportamientos de riesgo que ocurren en la circulación, no se originan únicamente por las prisas, el uso del celular, el exceso de velocidad o la falta de respeto a las señales viales; sino porque desde el diseño de las calles existen errores y omisiones.
«(Las calles) están orientadas primordialmente al tránsito motorizado privado y que siguen siendo excluyentes para usuarios vulnerables como peatones, ciclistas y motociclistas».
Por eso, desde su visión, disminuir los accidentes de tránsito es un asunto de diseño y no de conciencia ni de educación vial.
Para explicar esto, detallaron que, por ejemplo, en Prolongación de Paseo de Montejo, donde ocurrió el reciente atropellamiento de una joven al intentar cruzar la calle, hay un tramo de 980 metros sin ningún tipo de reductor de velocidad –altos, topes o semáforos– para permitir el paso peatonal.
Esta situación, que no ocurre solamente allí, sino en muchísimas partes de la ciudad, provoca que el riesgo de accidentes sea alto; pues permite (y hasta propicia) el exceso de velocidad, pues los «pasos peatonales» de cebra, no quedan más que como adornos viales.
«Indicaciones como ‘alzar la mano antes de cruzar’, además de ser contrarias a la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, sirven como cínicas coartadas usadas por algunos automovilistas para revictimizar al peatón».
Pero esa no es la única situación que se enfrenta en la movilidad. Las y los motociclistas, que se encuentran inmersos en accidentes viales de manera constante, también enfrentan una revictimización, a pesar de que el OMSM identifica que el problema en esos casos también es el diseño vial. Realizan tres señalamientos puntuales:
- Distancia de entrelazamiento insuficiente: Los vehículos que intentan entrar a los carriles centrales deben cruzar el camino de aquellos que intentan salir en un espacio extremadamente reducido, de tan solo 30 metros de longitud
- Carga cognitiva: El conductor debe vigilar simultáneamente el punto ciego para incorporarse y el frente para evitar colisionar con quien está frenando para salir. Esto aumenta exponencialmente la probabilidad de choques laterales y por alcance.
- Ambigüedad del espacio: Cuando el asfalto es más ancho de lo que dictan las líneas de carril, se genera «espacio negociable» donde los conductores más agresivos crean un segundo carril inexistente. Al llegar al punto de incorporación real, este carril «extra» desaparece, forzando maniobras de incorporación bruscas y frenados de emergencia que afectan la fluidez de toda la carretera.
Destacan que «la seguridad de las personas es una responsabilidad compartida», por lo que la infraestructura debería diseñarse como el primer filtro de protección, pues «este enfoque reconoce que el error humano es inevitable, pero las muertes por siniestros viales no lo son».
Finalmente, el OMSM hizo un llamado a las autoridades municipales y estatales para cambiar la narrativa de la «conciencia individual» al diseño y gestión adecuada, asumiendo su papel como responsables de un entorno seguro.
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