Los días han pasado, las fiestas, reuniones familiares, salidas a comer de esta temporada navideña llegaron a su fin.
Estamos de vuelta al trabajo, la escuela, las actividades extraescolares… Es el momento de volver a la vida diaria, por lo que como maestros es importante recordarle a padres, madres y alumnos la relevancia de tener una rutina.
Un horario establecido es importante porque a los niños esto les da seguridad, les permite cumplir de mejor manera sus tareas y actividades diarias; es una forma de tener confianza en que todo tiene un inicio y un fin, lo cual ayuda en especial a los niños pequeños a no hacer berrinches gracias a que se adaptan a que toda actividad o tarea –les guste o no– concluye en un tiempo determinado. Hay un momento del día para cada actividad: sea escolar, recreativa, alimentación, higiene, etcétera.
Dentro de las aulas escolares los maestros son los encargados de administrar el tiempo en las tareas, actividades dentro y fuera del aula, tiempo de recreo, educación física, etcétera. Pero en casa también es indispensable contar con un horario, especialmente para la hora de hacer la tarea, bañarse, comer y dormir, pues una persona con el descanso adecuado puede rendir mejor al día siguiente.
Es común en las escuelas ver niños con sueño o cansados porque se durmieron tarde ya sea viendo tele, jugando, o simplemente porque no estaban en su casa, esto los tiene dispersos, enojados, sin atención en las actividades y tareas escolares lo cual repercute en su rendimiento.
Los hábitos son un factor muy importante en la educación de toda persona, y estos deben de ser enseñados desde la infancia para cultivarlos a lo largo de la vida; estos serán un apoyo esencial para alcanzar las metas propuestas.
Iniciar un nuevo año es la oportunidad perfecta para mejorar las rutinas, horarios y hábitos en el hogar, así la escuela puede aportar de mejor manera los aprendizajes académicos y simplemente reforzar la educación que ya se trae de casa.
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