Cada 30 de marzo se conmemora el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar. Esta fecha es importante frente a una realidad que históricamente ha estado marcada por la desigualdad y el incumplimiento a sus derechos.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el estado hay aproximadamente 46,700 personas dedicadas al trabajo doméstico remunerado. De ellas, el 86% son mujeres. Es decir, la carga de este trabajo —históricamente invisibilizado— recae principalmente en ellas.
Una labor esencial, pero sin protección
A pesar de ser un pilar en el funcionamiento de miles de hogares, la mayoría de estas trabajadoras no cuenta con seguridad social. Datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) indican que, hasta febrero de 2026, solo mil 519 personas trabajadoras del hogar contaban con seguridad social. Esto representa apenas el 3% del total.
La cifra revela una brecha profunda entre lo que establece la ley y lo que ocurre en la práctica: la formalidad sigue siendo la excepción, así lo expresan desde Jade Sociales.
Lo que implica no tener seguridad social
Detrás de ese 3% hay una diferencia sustancial en las condiciones de vida. Contar con seguridad social no solo significa acceso a servicios médicos, sino también a incapacidades por enfermedad o riesgos de trabajo, pensión, ahorro para el retiro, guarderías, espacios deportivos y culturales, así como acceso a vivienda a través del INFONAVIT.
Sin estos derechos, miles de trabajadoras permanecen en una situación de vulnerabilidad estructural.
Un llamado que también interpela a la sociedad
Desde la organización civil Jade Sociales reiteran la urgencia de acelerar el acceso a estos derechos. Aunque ha habido avances en la inscripción al IMSS, el ritmo sigue siendo insuficiente frente a la magnitud del problema.
La situación no solo apunta a las instituciones, sino también a quienes emplean este tipo de trabajo. La falta de afiliación evidencia que, en muchos casos, la obligación legal aún no se cumple.
Ante este panorama, Jade Sociales, a través de su Centro de Acompañamiento a Trabajadoras de Yucatán (CATY), brinda asesoría legal y acompañamiento psicológico de manera gratuita para quienes lo necesiten.
En una fecha que busca visibilizar, los datos dejan claro que el reconocimiento no puede quedarse en palabras.
«Es fundamental que la sociedad yucateca reconozca los derechos laborales de las trabajadoras del hogar remuneradas, ya que son un pilar en la vida de muchos hogares y en la economía del estado […] El acceso a la seguridad social es prioritario, al igual que identificar y erradicar las discriminaciones que viven día con día»,
declaró Raquel Aguilera, CoDirectora de JADE Sociales.
El trabajo del hogar sostiene la vida cotidiana, y quienes lo realizan siguen esperando que sus derechos también sean parte de esa realidad.
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