Puedes cambiar lo que no te gusta en tu comunidad

Hace tres meses me mudé al norte de la ciudad de Mérida, y en lo que fui descubriendo los espacios para la recuperación de mis hábitos cotidianos, como caminar con mis mascotas todas las mañana, encontré el parque Montecarlo, justo a la vuelta de mi casa, pero la calle que me lleva a él, desde que llegué a residir ahí era, por decir lo menos: un muladar .

Foto: GoBo

Soy torpe al caminar, me tropecé y atore varias veces con las ramas. Lo conducente entonces era tomar la acera de enfrente e ignorar el muladar, pero en la otra escarpa, ¡sorpresa!, la tapa de una alcantarilla está rota y mi perrito se cayó hasta al fondo, pues no vimos el boquete, era de noche.

¿Quién debe barrer la calles?

¡Me harté de ver el cochinero! Tomé escoba, pala, recogedor, y un par de bolsas de basura para afanar el lugar.

Una vez recogido el tiradero busqué en Internet, bajo el criterio: “recolección de basura en Mérida” una luz sobre quién recoge los desechos de este tipo, y la respuesta que encontré fue el Reglamento de Limpia y Manejo de Residuos Sólidos no Peligrosos del Municipio de Mérida, publicado en 2002 y actualizado en 2017.

Artículo 53.- Será responsabilidad de los prestadores del servicio de recolección de los residuos sólidos autorizados, el transporte de éstos desde el lugar de su generación hasta el sitio de tratamiento, separación o disposición final.

Capítulo II Del Transporte de los Residuos Sólidos no Peligrosos

La responsabilidad ciertamente no es mía, es de quienes habitan el predio que circunda el muladar, mismos que han pasado por alto su deber ciudadano, y al hacerlo afectan a mi comunidad, y de ello se les tenía que notificar, el asunto era ¿cómo? y decidí plantear tres escenarios:

a) Tocar a su puerta, y decirles que ahí les dejaba su basura para que el servicio de limpia la recogiera.

b) Dejar la basura en su puerta, tocar el timbre e irme corriendo.

c) Llevarla a mi casa, y que ahí la recolectora el camión de la basura.

Opté por la primera, toqué el timbre del vecino, nadie me abrió, entonces, deje una nota en el parabrisas de su coche, en la cual le escribí sobre lo gustosa con lo que había hecho la faena, pero que era su deber, y que solicitara al camión de la basura que se la llevara o llamara al municipio para que se encargara, si es que lo primero no había funcionado.

Al día siguiente, la basura desapareció.

Como yo tantos

Como yo mucha gente pasa por aquí todos los días, y seguramente se incomoda nada, menos, tanto o más que yo de haber visto el muladar, pero creo que a nadie le afectó tanto como a mi, porque no vi ninguna acción para resolver el tema en todo este tiempo.

No se trata de ser el héroe del vecindario, sino de poner la obra en las manos de aquello que no te gusta, y que seguramente a muchos otros tampoco, pero sí se trata de ser mejor porque actuaste por tí y los demás.