Durante años, miles de mexicanos cerca del retiro siguieron la misma estrategia: juntar ahorros, vender un terreno o pedir apoyo a los hijos para pagar unos 12,700 pesos mensuales al IMSS durante cinco años. A cambio esperaban una pensión vitalicia de 50, 60 u 80 mil pesos. El 22 de octubre esa posibilidad se cerró para quienes se inscriban a partir de ahora. Muchos se preguntan con razón por qué, si la gente paga de su bolsillo, ahora ya no se le permite hacerlo.
La respuesta corta incomoda: en la Ley 73, lo que uno paga no es lo que financia su pensión.
Un esquema que no funciona como un ahorroMucha gente imagina la Modalidad 40 como una alcancía: pongo dinero hoy y lo recibo mañana con intereses. Así no funciona. Las pensiones de la Ley 73 son de «beneficio definido». La fórmula se calcula con el salario promedio de los últimos cinco años, y la paga el Gobierno Federal a través del IMSS, según el artículo duodécimo transitorio de la Ley del Seguro Social. Las cuotas no se acumulan en una cuenta a nombre de quien las paga. El monto de la pensión depende de la fórmula, no de lo que se haya aportado.
Ahí está el problema. Estudios Económicos de Banamex calcula que, con las reglas anteriores, cinco años cotizando al tope compraban una pensión que valía 8.4 veces lo pagado en cuotas. Por cada peso que aportaba el trabajador, el erario ponía más de siete. Como se ha dicho en el debate público, «la diferencia la pone el gobierno federal, es decir, todos los contribuyentes, incluidos los millones de trabajadores que nunca tuvieron una pensión».
Por eso «si pago, que me dejen» no basta como argumento. Quien pagaba no cubría su pensión: aportaba una parte pequeña de ella.
Las cifras de las finanzas públicas
Las cifras son grandes:
- Gasto en pensiones Ley 73: pasó de 122.2 mil millones de pesos en 2012 a 795 mil millones en 2026. Ese gasto incluye todas las pensiones del régimen, no solo las de Modalidad 40, pero la tendencia es clara.
- Pensiones ligadas a la Modalidad 40: hay unas 798 mil, que cuestan alrededor de 246 mil millones de pesos al año.
Un año de ejemplo: el periodista Enrique Quintana documenta que en un solo año el IMSS otorgó 91 mil pensiones con antecedente en Modalidad 40, mientras sus cotizantes pagaron 27 mil 400 millones de pesos en cuotas.
Nómina contra cuotas: en 2024 la nómina de pensiones costó 643 mil millones de pesos, más que los 566 mil millones que el Instituto recaudó por cuotas. La brecha crece cada año.
Proyección para 2027: el costo total de las pensiones sería de 1 billón 136 mil millones de pesos.
Según la Auditoría Superior de la Federación, dos de cada tres inscritos eligieron salarios de entre 20 y 25 UMAs. En promedio, la gente se registró con un salario cinco veces mayor al último que tuvo con un patrón. Cada una de esas pensiones compromete gasto público durante décadas, en un país donde cada vez hay menos personas que aportan por cada jubilado.
La otra cara: los derechohabientes
Sería injusto quedarse solo con las cifras. Detrás de las cifras hay historias legítimas. Muchos trabajadores recurrieron a la Modalidad 40 para reponer semanas perdidas en un mercado laboral inestable. Otros querían corregir el salario bajo con el que patrones abusivos los registraron durante años. Para alguien a quien registraron con 550 pesos diarios mientras ganaba 1,300, el nuevo tope de «último salario más una UMA» (117 pesos más al día) lo deja atrapado en el fraude que cometieron contra él.
El golpe es fuerte. Según estimaciones citadas por El Financiero, quien ganaba 15 mil pesos y pensaba subir al tope ve caer su pensión posible en 79%: de unos 58 mil a unos 12 mil pesos. Además, recuperar lo invertido le tomaría más de cinco años en lugar de año y medio. Y cotizar será cada vez más caro: la cuota subirá de 14.44% del salario registrado hasta 18.8% en 2030.
Conviene aclarar lo que no cambia. Quienes ya estaban inscritos siguen con sus condiciones hasta terminar el periodo que contrataron, y las pensiones que ya se pagan siguen igual. La restricción aplica a nuevas inscripciones y reingresos.
El problema de forma
Que el esquema sea caro no autoriza a cambiarlo de cualquier manera. Abogados laborales advierten que el acuerdo del Consejo Técnico contradice los artículos 28 y 218 de la Ley del Seguro Social, que permiten cotizar hasta 25 UMAs. Un acuerdo administrativo no debería estar por encima de una ley. Hasta el dirigente del SNTE, del partido en el gobierno, reconoció que la medida tendría «mucho mayor legitimidad» si pasara por el Congreso.
El gobierno habla de fraudes por «cientos de miles de millones», pero no ha dado una cifra concreta. Si hay fraudes, hay que perseguirlos. Lo que no se justifica es tratar como sospechoso a todo el que quiso mejorar su retiro bajo una regla que, hasta el miércoles, era perfectamente legal.
Lo que queda pendiente
¿Por qué ya no se puede pagar la Modalidad 40 como antes? Porque el problema nunca fue que la gente no pagara. El problema es que lo pagado no alcanzaba para lo prometido, y la diferencia la cubre un presupuesto que también financia hospitales, medicinas y la pensión de quienes nunca tuvieron un empleo formal.
Eso explica la medida, pero no la justifica por completo. Un cambio que afecta el retiro de cientos de miles de personas se debió discutir y aprobar en el Congreso, con datos públicos sobre el supuesto fraude. También debió incluir una salida para quienes fueron registrados con salarios menores a los que ganaban y una transición gradual para quienes ya habían organizado su vida en torno a esta regla.
Las medidas son temporales: el IMSS tiene unos seis meses para presentar su análisis. Ese plazo debería servir para discutir de fondo cómo hacer el sistema sostenible y, al mismo tiempo, justo con quienes llegan al retiro con poco. La Modalidad 40 era un parche sobre una pensión que no alcanza. Quitar el parche sin resolver eso deja el problema igual.

ENTRADAS RELACIONADAS


