Vie. May 22nd, 2026

La monetización de la niñez. Parte 2

… Este fue el último día que Manuel supo de ambos e inició su calvario entre juzgados, abogados, demandas, testigos, pérdida del empleo, de bienes, señalamientos de la sociedad, y otras dinámicas que, desafortunadamente, también las vivió Carlisto desde el otro lado, la parte más indefensa y menos atendida.

El proceso jurídico que inició Carla, asesorada por su hermano abogado especializado en divorcios, fue interponer una demanda por violencia familiar en el Centro de Justicia para la Mujer[1], con lo que consiguió de forma inmediata, la aplicación de medidas de protección y providencias precautorias, o en palabras más coloquiales, una orden de alejamiento. Así, sin averiguaciones previas, sin evidencias, sin testigos, y de manera automática; muy útil para quienes en verdad están en una situación de riesgo, pero, infortunadamente, un recurso sobre utilizado por abogados que, sin ética profesional, cometen fraude procesal.

Como segundo paso de este caso premeditado, fijó como dirección para recibir notificaciones el domicilio de la madre quien, poco después, usó a su empleada doméstica para atender los avisos y manifestar, una y otra vez, que ya no vivían ahí ni Carla, ni Calisto, ni la familia. Entonces, el Juzgado Familiar los declaró ilocalizables. Sin embargo, en este punto, de forma alterna, la Jueza, ya había dictado sentencia con relación a la pensión alimenticia, un 50% sobre los ingresos de Manuel.

En consecuencia, Manuel recurrió a un Juez, y logró que este dicte, en conjunto con las medidas de alimentación, las medidas de convivencia, por tanto, el juez ordenó que viera a su hijo Calisto los sábados en la mañana, por lo que, cada fin de semana se apuraba a llegar a la hora indicada. Pero Carla y Calisto, nunca aparecieron en el Centro de Convivencia Familiar de Yucatán (CECOFAY)[2].

Manuel solicitó que un Juez exigiera la presencia de Carla para que cumpliera con la obligación de presentar al menor, pero las notificaciones eran pegadas en las paredes del Juzgado de lo Familiar, debido a que ella estaba ilocalizable, y al solicitarse los informes al CECOFAY estos lo reportaron “sin novedad”. A pesar de los intentos de Manuel para que multarán a Carla por no cumplir con la orden del juez, las sanciones nunca se ejercieron.

Manuel perdió su empleo, porque su jefe no toleró que faltará todos los sábados, y así se quedó un largo tiempo, debido a que, él de manera voluntaria rechazaba todas las ofertas de empleo que incluían el sábado como día laboral con tal de presentarse cada sábado al CECOFAY por si Calisto asistía. Afortunadamente no le dio por los vicios o andar en malos pasos, pero perdió sus ahorros por:

a) la falta de ingresos,
b) el pago para la pensión alimenticia de Calisto,
c) su propia manutención y,
d) los excesivos cobros de sus abogados para continuar el juicio. Un juicio que sólo tenía una mitad estaba peleando solo, porque no había contrincante.

Un día, después de cuatro años de vivir en esta situación, por consejo de sus familiares y amigos que lo vieron desgastado, dejó de pelear, dejó de pagarle a sus abogados, consiguió un empleo, y encapsuló sus sentimientos por Calisto para poder continuar sobreviviendo. 

Una mañana, cuatro años después en suma ocho, de no saber nada de Calisto, iba caminando por la calle y un señor lo atajó para darle el volante que previamente me mostró, leyó el mensaje Todo por ti, y decidió marchar…

Esta historia es una de tantas de las personas que pertenecen a este colectivo, historias que muestran:

  • La deficiencia en el sistema jurídico familiar y las instituciones que lo componen, 
  • La falta de ética de profesionales en la abogacía, y principalmente 
  • La crueldad que puede existir en los padres y madres que sobreponen su interés personal, sobre el bienestar emocional y mental de sus hijos(as).

La historia de Manuel fue modificada para obtener estructura narrativa, pero, dentro de las vivencias que me contó, rescaté las siguientes circunstancias:

  • Inicialmente, en las primeras semanas de la separación cuando se establecieron las demandas Carla lo condiciono con lo siguiente: “si quieres ver a tu hijo dame $500 pesos” cada vez, es decir si lo veía dos veces al día tendría que pagarle a Carla $1,000 pesos.

Este arreglo fue económicamente insostenible para Manuel porque rebasaba sus ingresos diarios con solo ver una sola vez al día a su hijo Carlisto, situación que Carla aprovechaba para señalar a su hijo, de corta edad, que si su papá no lo visitaba era porque no sentía amor por él.

  • Adicionalmente, de que Carla, con la ayuda del hermano (abogado) y sus amigos, había saqueado la casa de Manuel, entre las cosas que se llevaron también hurtaron las facturas de los vehículos de Manuel, los endosaron de mala fe e hicieron cambios de propietario ante la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), para después venderlos y sacarlos del estado, todo en una semana, porque ya contaban previamente con los contactos para hacerlo.

Así que Manuel se quedó sin medio de transporte, lo que implicaba mayor tiempo para sus viajes y menor disponibilidad para visitar a su hijo.

  • Por último, ya en medio del juicio, Manuel escudriñó las situaciones legales de Carla, y se encontró con que esta, era la segunda vez que lo hacía.

Resulta que, todo este proceso de desaparecer de un día para otro, vaciando la casa, hurtando documentos legales, realizar endosos, ventas de propiedades (incluyendo casas), y esconderse de las autoridades, era parte de una metodología ya probada por parte del hermano abogado, y que ella utilizó con Manuel.

Asombrado, con muchos otros datos que me dio Manuel, no podía creer cómo las personas han elaborado un plan que está basado en desestabilizar económicamente a sus seres “queridos”, causando un daño patrimonial, por la prisa de acumular riqueza sin esfuerzo. Porque ¿se acuerda que Carla iba a trabajar todos los días? pues resulta que no tenía trabajo, ¿a dónde iba? a casa de su mamá para resguardarse todo el día y regresaba en la tarde a la casa de Manuel haciéndole creer que había terminado su jornada laboral.

Abogados, como el hermano de Carla, se aprovechan de los vacíos legales, la interpretación con perspectiva de género de la ley, y de los derechos de la mujer, para desafortunadamente, crear un sistema metodológico para convertir la existencia de un menor en una renta mensual garantizada, o como le llamarían estos, una iguala.

Platicando con otras personas, de situaciones similares, en otra medida, en otro contexto social, e incluso económico, se observa una tendencia de algunas mujeres que encontraron, en procrear, un negocio rentable, más aún cuando cada hijo o hija pertenece a padres distintos. De tal forma que pueden garantizarse, dependiendo del número de vástagos, y del ingreso de cada padre no tutor, un sueldo mayor a los 30 mil pesos mensuales. Adicionales al acumulamiento de bienes inmuebles que genera el divorcio.

Este problema social puede vincularse a la curva de adaptación de la ley que normaba la convivencia de las familias y las actualizaciones que aún están en estado de propuestas. Esto es, hace décadas la Ley de lo familiar estaba basada en las familias tradicionales, donde existía un padre que proveía y una madre que cuidaba de la familia y la casa, que no trabajaba, que no obtenía ingresos, y que por tanto estaba a la merced de la buena voluntad y de la lealtad de su esposo.

Sin embargo, actualmente, esta situación ya no es así. La realidad que se vive en las casas yucatecas (mexicanas) ha variado. Las parejas ya no son únicamente de hombre y de mujer, los ingresos ahora provienen de los dos, y cuando existe un divorcio anterior, los ingresos se mezclan ya que pueden provenir de las 3, 4, 5 o más personas inter-involucradas en la nueva familia mixta.

El paradigma de la familia ha cambiado, y sigue evolucionando aceleradamente, de tal manera, que los y las legisladoras no han alcanzado a cubrir los fenómenos sociales que se dan alrededor de estas situaciones familiares, evidenciando una ley con lagunas que menoscaban el patrimonio del padre o madre no tutor(a).

Este escrito tomó como base las situaciones que se dan cuando la mujer es gestante y el hombre proveedor, con la única finalidad de mostrar que la equidad de género en temas de la familia aún tiene muchas áreas de oportunidad para obtener una verdadera equidad. Además, de que los entrevistados mostraban casos similares en cuanto a los hechos y los resultados que obtuvieron en juzgados.

Para reflexionar cuestionemos: ¿Es una casualidad o causalidad la gestación de menores y su relación con la integración financiera del hogar en el que estos viven, cuando la situación es repetitiva y extensiva?, ¿Cuáles son las reglas de convivencia que permiten o limitan que estas situaciones no se conviertan en un trato comercial?, ¿Está relacionada esta situación con la pérdida de valores de nuestra sociedad, de ambas partes?, ¿Influye en la conducta de quienes encuentran en la tutoría de menores una actividad financiera: la religión, los padres, el entorno social o económico? ¿Conoces algún caso similar? 

Recuerde que tenemos un apartado en el que puede dejarnos sus comentarios, opiniones o sugerencias. Les leo.

Referencias

Fiscalía General del Estado de Yucatán. (n.d.). Retrieved 05 12, 2026, from https://fge.yucatan.gob.mx/micrositios/centro-de-justicia-para-las-mujeres

[1] El centro de Justicia para las Mujeres es un espacio seguro, digno y confortable que alberga y brinda bajo un mismo techo todos los servicios con una atención integral para mujeres víctimas de violencia, sus hijas e hijos. Se integra por diversas instituciones gubernamentales que se encuentran bajo la coordinación directa de la Fiscalía General del Estado (Fiscalía General del Estado de Yucatán, n.d.).

[2] Aunque, en las páginas oficiales del Gobierno del Estado de Yucatán, no aparece la información con relación directa a esta instancia, se reconoce su existencia y operación a través de la plataforma Google maps, por lo que puede localizarlo en el siguiente vínculo:   https://share.google/u8RWMS5hYoGG6u5ph

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