Hay muchos temas complejos sobre por qué las juventudes de Mérida estamos llegando a vivir en fraccionamientos ubicados en la periferia, sin embargo, también hay una luz que enciende mi corazón y eso es lo que quiero compartir hoy.

Precisamente el hecho de vivir luego del periférico trae en sí mismo muchas circunstancias consigo, muchas que necesitan ser señaladas y cuestionadas; pero hay una de ellas que me parece una oportunidad: crear comunidad.

Cuando empecé a vivir en Los Héroes, una de mis preocupaciones más fuertes era cómo iba a ser mi movilidad, pues al utilizar como medio principal la bicicleta y como secundario el transporte público, por mi mente fluctuaban muchas ideas sobre lo difícil que sería.

Y, aunque sí lo es —tema para otro momento—, sí reconozco que he encontrado una red de apoyo increíble.

Vivir ‘lejos’ (definitivamente no es un lugar recóndito y hay otros fraccionamientos mucho más apartados, no quiero invisibilizar eso) en muchas ocasiones hace que todo sea más difícil, en especial cuando no te transportas en automóvil, pero incluso cuando sí debido al tráfico.

Pero es también por esa razón, que la gente va creando lo que llamaré una ciudad alterna, un espacio en donde puedes encontrar todo lo que necesitas para sobrevivir: farmacias, restaurantes, veterinarias y hasta tiendas de ropas y un bar por ahí.

Y, si bien esto ocurre en un fraccionamiento, digamos, privilegiado; la oportunidad de hacer comunidad no está limitada a ello.

En mi caso, encuentro comunidad cuando entre las y los amigos que también acabaron viviendo en este lado de la periferia, me ofrecen llevarme a algún lugar, no solo si vamos al mismo, sino también si les queda de paso o no taaan de paso.

Pero también cuando nos encontramos para ayudarnos con tareas como desyerbar o invitarnos a comer cuando alguien no pudo cocinar o pasar a comprarse algo.

Y creo que esta opción de ir generando redes, apoyo mutuo y recíproco, está siendo algo desaprovechada, al tiempo que también las circunstancias que rondan la propician.

En el fraccionamiento, incluso existen actividades que son muy peculiares y que, entre bromas, con ciertas amistades y mi hermana, hasta decimos “es que aquí hay de todo, hasta caravana de Halloween”.

La realidad es que, si no tienes que hacer nada “en el mundo exterior”, puedes quedarte aquí simplemente. Es ahí, pero también en la generación de comercios locales que miro una comunidad.

Jamás antes había llegado a cualquier parte a comprar (lo que sea) y que me llamen “vecina” con tanto gusto, cosa que también atribuyo a que mucha gente no es de aquí y están en esa búsqueda del sentido de pertenencia. Factor, muy importante, para este cruce de hilos que nos entremezclan dentro de un tejido social que se convierte en comunidad.

ENLACES RELACIONADOS

10% DE DESCUENTO
a miembros del
Club del Ciudadano Informado
20% DE DESCUENTO
a miembros del
Club del Ciudadano Informado
20% DE DESCUENTO
a miembros del
Club del Ciudadano Informado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *