Esta historia inicia en el paradero de la ruta 42 sur, conocida hoy como R16 del sistema Va-y-Ven1. Muy temprano, alrededor de las 6:00 am, ya se encontraba un usuario esperando el primer camión en la calle 54 por 65 y 67 del centro de la ciudad de Mérida.

Éste, levantaba su gorra, se pasaba la mano por la cabeza, y miraba el reloj en su antebrazo, de forma cíclica y ansiosa. Me acerco, le doy los buenos días, y le pregunto “¿Ya tardó en llegar verdad?”. Con una sonrisa apacible, empática y luminosa, me contesta afirmando con la cabeza. 

Después de un suspiro me dice “… en mis tiempos esto no pasaba…”. Lo invité a que me explique, y él me confiesa que durante 50 años fue camionero de la Alianza de Camioneros de Yucatán. Me cuenta que, en los años 60’s, su día iniciaba a las 2 de la madrugada con la siguiente rutina:

Mi Vichita2 (como cariñosamente le dice a su esposa) me despertaba con un café bien cargado. Después, me apresuraba a darme un baño con agua fría, porque no tenía calentador, para salir limpio y planchado a la calle con mi Kepí3 en la cabeza, debajo del brazo mi mochila y mi torta recién preparada por ella, y en la otra mano mi termo con harto4 hielo y agua. Y así caminaba por 3 kilómetros para llegar al encierro5 de los camiones.

¿Por qué iba caminando? Porque era yo el camionero, no había otros medios de transporte público, era yo quién iba a llevar a las personas a sus destinos, después de dar salida6. De tal manera que, cuando se me hacía tarde, avergonzado, les decía a las personas que encontraba en mi camino esperando en su esquina “ahora paso, voy volando a buscar el camión” mientras apretaba el paso.

Mi rutina de camionero iniciaba a las 3:00 am en el encierro de la organización transportista.

Al ingresar a las instalaciones, personas encargadas de esto, se aseguraban que cumpliera con portar mi uniforme limpio y completo, incluyendo mi cinturón y mis zapatos negros, claro, con sus debidos calcetines. Me revisaban el aliento y que portara a la mano mi licencia de conducir vigente. Si y sólo si, cumplía con todo esto, entonces, me entregaban las llaves de mi camión.

Posteriormente, me encargaba de revisar que mi camión tuviera el tanque de combustible lleno, el motor con aceite, agua en el radiador, y que mi compañero del turno nocturno (dos horas antes) lo hubiese lavado adecuadamente7. Ahora sí, arrancaba el camión.

Pero, la revisión continuaba, antes de dar marcha, debía esperar que subiera el aire de los frenos, que el alternador metiera carga, que la presión de aceite subiera, y que las puertas, accionadas con aire de la compresora8, abrieran y cerraran oportunamente.

Después, bajaba a revisar mis llantas, que estén infladas y en buen estado, que el camión no tuviera golpes, rayaduras o algún cristal roto, ya que esto debía ser reportado antes de salir de la base9, de esta forma, me aseguraba que el camión estaba en condiciones de dar el servicio.

Listo, me disponía a salir a cubrir el derrotero de mi ruta en el horario indicado, mi primera vuelta iniciaba a las 4 de la mañana en el barrio10. Por lo regular los primeros pasajeros eran las personas encargadas de abrir los comercios, escuelas, o instituciones ubicadas en el centro de la ciudad. 

Conmigo viajaban los(as) directores(as) y maestros(as) de las escuelas, los y las dependientes de las tiendas comerciales, ferreterías, puestos del mercado, etc. Eso significaba que uno como camionero, no solo tenía la responsabilidad del camión y de los pasajeros, sino también era nuestra responsabilidad que diera inicio, cada día, la vida de esta ciudad.

Le pregunté ¿Le gustaba ser camionero?, él contestó: “…es el trabajo que más he disfrutado en toda mi vida, y eso que trabajé en muchas cosas antes de esto…”.

Insistí ¿Por qué lo dejó?, negó con la cabeza y respondió: “No lo dejé, hicieron que lo dejara, escalé en toda la estructura organizacional del sindicato, fui camionero, jefe de inspectores, jefe de talleres, socio administrador, incluso presidente de la organización, pero, un día: 

Los socios operadores tuvieron el desatino de elegir como representante, a una persona con mucha codicia y avaricia, y nada de principios, valores o moral. Esta persona se encargó de destruir a esta empresa camionera, y dejó a muchas familias sin patrimonio, con una mano adelante y una atrás. 

Le pregunté qué opinaba del actual sistema de transporte público, el Va-y-Ven, y me compartió temas interesantes que podré plasmar en uno o varios artículos, posteriormente, si ustedes estimados lectores(as) así lo solicitan. Recuerden que tenemos una sección de comentarios en el que pueden expresar si es de su interés conocer el resto de la historia. Les leo.


1 https://transporteyucatan.org.mx/rutas 
2 Este hipocorístico lo generó con un juego de palabras tomado del nombre completo de su esposa y no tiene relación alguna con la palabra bicho, por lo que, no se trata de un error ortográfico.
3 https://es.wikipedia.org/wiki/Quepis 
4 Adjetivo que en México significa bastante. https://www.rae.es/diccionario-estudiante/harto 
5 Proviene del concepto de “Encerrar” los camiones en este lugar, es decir, es el lugar dónde se resguarda los vehículos para su protección y cuidado. 
6 Jerga camionera que se refiere a salir de su centro de labores con el camión correspondiente en la ruta que le fue asignada para trabajar. 
7 Las empresas transportistas, antes del sistema Va-y-Ven, laboraban 20 horas al día, de tal manera, que el operador del turno nocturno entraba a las instalaciones entre 11:00 pm y 1:00 am. Lavaba personalmente su camión y lo dejaba listo para que el encargado del turno diurno iniciara labores, unas escasas horas después. 
8 En realidad, el término correcto es compresor de aire. Un compresor de frenos de aire es una bomba mecánica que comprime aire de la atmósfera a alta presión y almacena este aire comprimido en los depósitos de aire del vehículo. Suele estar conectado directamente al motor del vehículo (mediante engranajes o una correa) y está listo para producir aire mientras el motor está en marcha. 
Su función principal es garantizar que se almacena suficiente aire comprimido a la presión y volumen adecuados para todas las funciones que requieren aire, como el frenado, el ajuste de la suspensión (ECAS), el cambio de marchas (en algunas transmisiones) y la apertura/cierre de puertas (en autobuses). https://www.vadenoriginal.com/es/blog/compresor-de-aire-para-frenos-el-corazon-del-sistema-de-aire-de-los-vehiculos-pesados
9 Es la forma en la que se refiere, de forma coloquial, un camionero a las instalaciones donde resguardan el autobús. 
10 En un derrotero de autobús de transporte público urbano, existen dos puntos principales, el inicio y final de la ruta, cuando estas rutas están trazadas de forma radial, es decir, van del centro a la periferia de la ciudad, los camioneros llaman a estos puntos Centro y Barrio, que básicamente, es donde inicia la ruta en el centro de la ciudad y hasta donde termina en la colonia o fraccionamiento al que van y retornan, respectivamente.