Víctor, Pedro y Elena, son tres flamencos adultos que ahora llevan transmisores solares Xerius, un dispositivo que permite conocer los desplazamientos y uso del hábitat de esta especie; estos transmisores que harán posible el conocimiento por la protección de la especie, se los colocaron en la Biosfera Ría Celestún. Con esto, ya suman 26 aves de la especie monitoreadas.
Para que este monitoreo ocurriera de forma segura, antes de realizarlo en su hábitat natural, se llevó a cabo una prueba en cautiverio en el Parque Zoológico del Centenario Animaya, de manera que se validaron la técnica, los materiales y los ajustes necesarios para no afectar su desplazamiento ni alimentación. Este transmisor acompañará aproximadamente durante tres años a cada flamenco, tiempo tras el cual se desprenderá naturalmente.
La Fundación Pedro y Elena Hernández está llevando a cabo estas acciones como parte del proyecto “Conservación del Flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber) en la Península de Yucatán”, en esta ocasión, con la colaboración de la Comisión Nacional de Áreas Naturales, a través de la Conanp Dirección Regional Península de Yucatán y Caribe Mexicano.
La colocación de estos dispositivos es importante porque permite conocer la interacción de la especie con su hábitat. Hasta ahora, los transmisores que han colocado han revelado desplazamientos de hasta 20 km entre las áreas de alimentación y descanso, por lo que ahora se cuenta con evidencia clave sobre los hábitats preferentes de la especie, muchos de ellos altamente amenazados por el cambio climático.

Además, el seguimiento satelital, por primera vez, ha permitido identificar la conectividad entre humedales de la Península de Yucatán y Cuba. Ahora se pueden conocer los viajes que realizan de ida y vuelta entre ambos países, asimismo, por ello se sabe que hay flamencos que permanecen meses en Cuba, pero también otros que desarrollan toda su actividad dentro de la península de Yucatán.
Los registros GPS han permitido identificar rutas migratorias, sitios de alimentación, áreas de descanso y zonas nocturnas, así como la importancia de humedales específicos para la especie. Algunos ejemplares han recorrido más de 5,500 km y utilizado hasta 18 sitios en México y Cuba, mientras otros permanecen prácticamente en una misma región durante todo el año.
Este proyecto continuará hasta marzo del próximo año con el monitoreo realizado gracias a los transmisores, anillamiento de flamencos, evaluación del hábitat e identificación de amenazas directas; acciones que son posibles por una inversión de 2.5 mdp que son recaudados entre Fundación Axa México y Fundación SiMiPlaneta para Fundación Pedro y Elena Hernández.
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