Parece que pedir por internet y recibir el pedido al día siguiente es solo un avance tecnológico, pero ¿tiene esta acción tan cotidiana en la actualidad un impacto en el desarrollo del ser humano? El doctor en psicología social, Elías Góngora Coronado, responde a esta pregunta diciendo que sí, tiene un impacto cognitivo, emocional y en el comportamiento.
La forma de vivir ha cambiado gracias a la tecnología y esto se refleja en compras en línea que llegan con gran velocidad gracias a plataformas como Amazon, Mercado Libre e incluso Temu; en servicios de entrega de comida como Rappi, Uber Eats o DiDi Foods y, aunque estas son herramientas muy útiles, pasa algo muy particular cuando son niñas y niños –e incluso adolescentes– quienes se acostumbran a recibir todo con tal inmediatez.
«Un aspecto muy importante es que cambia la forma de percibir un resultado».
El especialista abunda que al realizar pedidos en línea y no en tiendas físicas, incluso la calificación del objeto recibido no solamente habla de la calidad del mismo, sino de la velocidad de entrega. «Entonces se puede confundir lo rápido con lo bueno, se puede confundir lo superficial con lo profundo».
Que las niñas y niños reciban todo de inmediato parece inofensivo, pero el experto explica que esto disminuye la tolerancia a la frustración y que, además, al acostumbrarse a recibir todo con rapidez el deseo y la espera se ven afectados, como consecuencia, viven con desesperación y falta de paciencia incluso en su relación con otras personas e incluso consigo mismos.
Góngora Coronado es contundente al decir que esta forma de vivir implica riesgos. La paciencia es fundamental en la comunicación, añade, es por eso que al estar en riesgo vulnera incluso la forma de vincularse.
Afirma que la paciencia es la ciencia de la paz y abunda que darle espacio a desear algo y no necesariamente conseguirlo con inmediatez, incluso realizando el proceso de búsqueda para la compra, refuerza dicha paciencia.
«La cultura de la inmediatez es una característica con la que tenemos que vivir, pero el ser humano puede estar por encima de eso, no necesariamente reaccionar, sino actuar de acuerdo con esto».
Hoy, reconoce, las personas no tienen que adaptarse al cambio, sino a la rapidez del mismo. Es en ese panorama, que encuentra fundamental aprender a valorar las ventajas de la inmediatez sin descuidar la reflexión, el saber esperar, el pensamiento profundo, la atención enfocada, la paciencia, el esfuerzo, la constancia.
A pesar de todo esto, destaca que también hay emociones positivas dentro de la inmediatez, como el sentimiento de autonomía y eficiencia; pero esto debe abordarse con cuidado porque «el riesgo es pensar que eso lo es todo».
Todo esto también se hace presente en el ámbito educativo, señala que puede verse al darle importancia únicamente al resultado, sin fijarse en el proceso. «Puede haber un aprendizaje más superficial en vez de más profundo, puede haber una atención o un enfoque más interrumpido o fragmentado». Pero es precisamente por esto que considera que la educación es una herramienta clave.
Entre las estrategias que sugiere se encuentran:
- Compartir y equilibrar entre lo inmediato y lo reflexivo
- Fomentar el pensamiento crítico y creativo
«Esto genera hábitos y tenemos que estar alertas para tratar de que sean hábitos completos que favorezcan el desarrollo del ser humano». Para él, no se trata de satanizar la inmediatez, pero sí de reconocerla como un riesgo para cuidar y formar seres integrales y con capacidad de tener resiliencia.
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