Brenda Navarro, nacida en la Ciudad de México, escritora y economista autora también de Casas vacías, logra con Ceniza en la boca combinar dos temas muy profundos: el suicidio y la vida laboral de mujeres migrantes en Europa.
La historia nos permite conocer la vida de una mujer que parte hacia España dejando a sus dos hijos con sus padres. Tiempo después los tres logran reunirse; el hijo menor ingresa a la escuela y la mayor se dedica a ser cuidadora o trabajadora del hogar, al igual que la madre. Su relación siempre tensa y hostil está marcada por el abandono de la madre y la incapacidad de establecer entre ellos un vínculo afectivo, sumándose a esto las presiones de una sociedad clasista y racista que los maltrata por ser mexicanos y trabajadores.
La vida de una inmigrante que trabaja como “interna”* es muy dura, la sobre explotación, la incapacidad de ser aceptadas socialmente, la imposibilidad de “encajar”, adaptarse es una tarea muy difícil. Todo esto se vierte de manera muy precisa en la obra.
En la novela, la muerte alcanza a los personajes de manera continua, pero logra ser determinante con la muerte de uno de los hijos. Ceniza en la boca, es una novela sumamente confrontativa que nos deja múltiples pensamientos entrecruzados y la sensación de haber habitado en la propia piel cada una de las circunstancias que describe. Actualmente ha sido llevada al cine por el director Diego Luna e interpretada por las actrices Anna Díaz y Adriana Paz.
* El trabajo de una empleada de hogar o cuidadora interna en España consiste en residir en el domicilio familiar para encargarse de las tareas domésticas (limpieza, cocina, plancha) y, en la mayoría de los casos, del cuidado de personas mayores o niños. A cambio del trabajo, la empleada recibe un salario y alojamiento con manutención cubierta.
Impresiones de la lectura de parte de algunas participantes del Círculo de Lectoras Lunabrí:
De llamar la atención el estilo literario, en frases que dan cabida al dialogo entre los personajes, me resultó, en que no pudiera despegar los ojos de cada una de las líneas, de los párrafos, del libro, los cuales también nos hablan de un tema inquietante: la salud mental.
Varias coincidimos en lo mismo: nos encantó, pero también nos golpeó de manera contundente por lo fuerte y doloroso que se siente leerlo. Y es justo ahí donde está una de las maravillas de los clubes de lectura: llegar a libros a los que tal vez, de otra forma, una tardaría más en acercarse. Este, por ejemplo, fue propuesto por una de ellas, y ahora me dejó con ganas de leer todo lo de Brenda Navarro.
Es una historia que duele. Duele por la pérdida, por lo que no se dijo a tiempo, por lo que ya no se pudo hacer. La narradora es una hermana que, en muchos sentidos, también fue madre: alguien que intenta sostener, cuidar y entender, mientras carga con el peso de una madre ausente y de un entorno que nunca se sintió del todo como hogar.
La novela toca temas muy duros: la migración, el rechazo, la discriminación. Muestra con una honestidad cruda lo que significa vivir en un país que no es el tuyo, donde constantemente te recuerdan que no perteneces. Esa sensación de estar al margen atraviesa toda la historia.
Pero lo que más me golpeó fue la depresión y el coraje de alguien que vivía profundamente inconforme con su vida, atrapado en una realidad que parecía no tener salida. Quedan muchas preguntas: no haber podido hacer más, no haber sabido cómo ayudar.
Y en medio de todo, el título pesa: cenizas en la boca, como una imagen íntima, incómoda, de lo que significa intentar aferrarte a quien ya no está, de cargarlo dentro de una forma que duele.
Es un libro corto, sí, pero emocionalmente devastador. A mí me dejó un hueco en el corazón.
Sin duda, de lo mejor que he leído este año
De Brenda Navarro
La segunda novela de Navarro que me ha dejado con el corazón helado y la mente dando vueltas en un vértigo de sensaciones, reflexiones, preguntas e imágenes. El sórdido y doloroso tema del suicidio es novelado por esta autora mexicana que tiene el don de hacernos comprender los móviles de los personajes y sus intenciones más allá de prejuicios moralinos o juicios blanqueados. Una realidad mexicana insostenible en su violencia y sofocación, que no ve una cura con el cambio de residencia.
La migración forzada tiene muchas aristas y formas de expresarse y siempre deja secuelas con cicatrices que vuelven a sangrar a la menor provocación. Una familia de tres, madre y dos hijos, buscando la supervivencia desde siempre; desde el origen del primer núcleo familiar, hasta un país europeo que los ve como diferentes. Vínculos rotos que van trascendiendo fronteras y se hacen evidentes cuando el hijo menor decide terminar con su vida. Una novela tan dolorosa como necesaria que nos quita la venda de los ojos y nos expone una familia real como tantas existentes en nuestro país. Para mí, Brenda Navarro es una de las mejores autoras mexicanas en la actualidad.-
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