Detectaron que en los municipios de Progreso, Hunucmá, Celestún y Dzidzantún hay casi 5 mil metros cuadrados de humedales, manglares y dunas afectados por obras de relleno, construcción de espigones y la realización de obras turísticas sin autorización.
Con el Operativo Nacional de Inspección y Vigilancia en Ecosistemas Costeros revisaron 17 entidades federativas, en conjunto, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina, policías estatales y municipales, autoridades municipales y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). En Yucatán, identificaron los daños mencionados previamente, por los cuales impusieron seis clausuras totales temporales y aseguraron una retroexcavadora.

La Profepa sensibilizó acerca de los ecosistemas costeros: «son vitales por su capacidad para proteger las costas, regular el clima y sustentar una gran biodiversidad y actividad económica. Ofrecen servicios esenciales como la protección contra tormentas e inundaciones (a través de arrecifes, manglares y dunas), la provisión de hábitats para la pesca y el almacenamiento de carbono, además de recursos como agua y materias primas. Su conservación es crucial para la salud del planeta y el bienestar de las comunidades humanas».
Sin embargo, actualmente continúan las acciones que afectan a dichos ecosistemas, entre las principales afectaciones detectadas con este operativo destacan obras, rellenos y desarrollos inmobiliarios construidos sin autorización.

De las 94 inspecciones realizadas a lo largo del país, 64 fueron en materia de impacto ambiental y cambio de uso de suelo en ecosistemas costeros, humedales, manglares, selvas, lagunas, ríos, esteros y 30 en materia de la Zofemat por ocupación, uso y aprovechamiento irregular de Zona Federal Marítimo Terrestre y Terrenos Ganados al Mar. Como resultado de esto, llevaron a cabo 44 clausuras (entre ellas las seis de Yucatán).
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