Día Marítimo Mundial

Las motocicletas están cambiando la forma de movernos en Yucatán. En 2020 estaban presentes en 24.6% de las viviendas; para 2025 la proporción llegó a 35.7%, mientras 42.4% de los hogares dispone de automóvil. El cambio también se nota en los traslados al trabajo: 22.8% utiliza motocicleta o motoneta, prácticamente el mismo porcentaje que usa transporte colectivo, 23.9%. El automóvil continúa en primer lugar, con 30.2%. Son datos de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI que muestran cómo la motocicleta dejó de ser un vehículo secundario para convertirse en pieza importante de la movilidad cotidiana. Líneas Emergentes

Y precisamente esa encuesta confirma que Yucatán ya superó los dos millones y medio de habitantes. En 2025 vivían en el estado 2 millones 502 mil 326 personas, un crecimiento de 7.8% respecto de 2020. Sin embargo, el ritmo de crecimiento comienza a desacelerarse: entre 2015 y 2020 el incremento había sido de 10.66%. Más habitantes significan también mayor presión sobre vivienda, movilidad, agua, energía y servicios públicos.

Pero Yucatán no solamente está creciendo: también está cambiando quiénes vivimos aquí. Cerca del 14% de la población nació fuera del estado: 12.9% en otra entidad y 0.8% en otro país, lo que representa aproximadamente 340 mil personas. Al mismo tiempo disminuye la proporción de habitantes que habla alguna lengua indígena, aunque más de la mitad de la población se reconoce como indígena. Los datos plantean un desafío que va más allá de la demografía: crecer sin perder una parte fundamental de la identidad lingüística y cultural de Yucatán.

Las escuelas particulares de Yucatán dicen que restringir los celulares en las aulas no es algo nuevo para ellas. Ante las nuevas disposiciones para regular estos dispositivos en educación básica, la Asociación Mexicana de Escuelas Particulares en Yucatán señala que muchos colegios privados ya aplican controles durante las clases. Su presidente, Elías Dájer Fadel, considera que la atención del estudiante no puede dividirse permanentemente entre lo que sucede en el salón y lo que aparece en la pantalla, pero también pide que el control continúe en casa.

Y en Progreso, usuarios del malecón piden recuperar más playa para las personas. Habitantes, deportistas y visitantes proponen reducir la presencia de palapas, sombrillas, sillas y camastros particulares que ocupan parte de la franja costera. La petición surge mientras continúan los trabajos para recuperar arena y combatir la erosión en sectores del puerto. Quienes impulsan la propuesta argumentan que las áreas recuperadas deberían mantenerse disponibles para el disfrute de locales y visitantes. Por ahora se trata de una propuesta ciudadana, no de una medida aprobada por las autoridades.

EL DATO

21%

De las personas que se consideran indigenas en Yucatán hablan maya.

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ucatán está cambiando. Eso no es necesariamente bueno ni malo; es una realidad demográfica. El verdadero desafío consiste en preguntarnos si la infraestructura, los servicios y la convivencia están cambiando al mismo ritmo. Porque recibir más población significa necesitar más viviendas, agua, electricidad, transporte, escuelas y espacios públicos, pero hay otra transformación menos visible: mientras llegan nuevos habitantes, disminuye proporcionalmente la población que habla una lengua indígena. Y entonces aparece una pregunta que vale la pena hacernos: ¿cómo hacemos para que un Yucatán más diverso y poblado no termine siendo un Yucatán menos yucateco?