En ocasiones, la vida se puede resumir en el abrir y cerrar de las puertas de metal de un camión, con la misma automatización con la que el cuerpo busca un espacio entre las personas que reciben al nuevo pasajero, el discreto pitido del aparato electrónico que avisa al conductor que el pasaje ha sido pagado, mientras encontramos, de forma obligada, el punto de equilibrio al ponerse en marcha esta imponente máquina de acero.
Para muchas personas viajar en camión se ha convertido en el hábito inercial de unir los puntos donde se duerme y el espacio laboral cotidiano, una y otra vez, como si fuera un circuito en donde ya no se sabe cuál es el punto de partida y cuál el de destino. Este espacio se ha convertido en un paréntesis de la vida, un pasillo que, enmarcado por bancas de plástico, ofrece el lugar más honesto del mundo.
En el camión, la sociedad pierde sus niveles, su jerarquía y sus clases. Se convierte en un universo en el que todos se ven de frente y se comunican con la mirada mientras permanecen atrapados en el embotellamiento. El tráfico no sabe de títulos universitarios, ni de saldos en cuentas bancarias, aquí todos ayudan, todo se comparte, todos tienen el mismo objetivo: llegar a su destino.
En algún momento de la historia de cada persona, viajar en camión, le permitió obtener un espacio y un tiempo de introspección. Largos 40 minutos de oportunidad para resolver los problemas de casa, del trabajo o de la escuela, para hacer amistades, para crear metas o simplemente para descansar de todo.
En contraste, actualmente, las personas nos sumergimos en una pantalla que nos lleva a un universo digital que sabe a gloria, pero que genera más ansiedad que la que motivó el scrolling[1] dentro de la red social (Facebook, Instagram, Tik Tok, etc.), y que nos aleja más como humanidad, incluso, de nosotros mismos.
Estoy consciente, querido lector, de que no podemos aislarnos de la tecnología que nos rodea y que nos facilita la vida, pero estoy seguro de que podemos encontrar una forma de unir estos dos mundos: real y virtual, para no olvidarnos de que somos seres humanos vivos, eclécticos[2], y errantes.
Por lo que, en este espacio va a encontrar historias que a veces serán crudamente reales, otras tantas serán adaptadas para conservar la confidencialidad del o los protagonistas, unas más nacerán de la observación profunda humana, y en otras ocasiones serán creadas desde un punto de vista que dejaré a su consideración.
Recuerde que, en el trayecto del viaje, se puede observar el mundo a través de la ventana, desde el cómodo y vibrante asiento del camión. Basta con apoyar la frente al cristal para mirar el vasto mundo de posibilidades que existen ahí, al alcance del timbre. Por tanto, hablaremos de la política que se siente en el bolsillo, de la cultura manifiesta en los grafitis, del actuar de las personas, de la poesía involuntaria que aparece en los letreros de la ciudad, en los respaldos del camión y en las paradas de autobús; y de muchos más temas.
La ventana del camión nos enseña que el mundo es más grande y complejo que el algoritmo de las redes sociales. De tal manera que existen reflexiones originadas al escuchar, observar y vivir los trayectos; asimismo, las situaciones que rodean cada viaje nos van a permitir que en estas líneas se logren mezclar conocimientos emanados de libros, de la web, de revistas, o de cualquier otro medio, con la sabiduría de las personas.
Por ejemplo, de la experiencia de vida de aquel empleado cansado que regresa a casa, de aquel joven que va nervioso a presentar su examen de admisión o a declararse a la novia, o de aquella mujer segura que ha logrado emanciparse y reconocer los derechos que le habitan.
Mi compromiso es mantener siempre los pies en el estribo para no perder la perspectiva, y permitir que el ruido del motor, el murmullo de las conversaciones y la música del chofer sean el combustible para crear textos que nos permitan compartir pensamientos y reflexiones de temas actuales.
Aclaro que, este espacio no pretende dictar verdades, o atiborrar con lenguaje sociológico al pasajero, en su lugar, busca hacer preguntas para hacer a la sociedad reflexionar, y encontrar la manera de engrosar, cada día un poco más, esa franja que entremezcla la sabiduría popular y la académica.
Este espacio será una bitácora de viaje por la ciudad, un recordatorio de que, aunque el camino sea largo y el tráfico parezca interminable, siempre hay algo que vale la pena observar y preguntar.
Al inicio le dije que encontraríamos la forma de unir los dos mundos, por consiguiente, le invito a leer, de forma continua, los textos de este espacio con la finalidad de:
- Hacer que su trayecto sea más ligero y
- Recordarle que la persona que va a su lado podrá opinar igual o diferente a usted pero que, al terminar esta lectura, ya tendrá un motivo para conversar y conocerla.
También, si así lo desea, podrá dejar sus opiniones, críticas, o sugerencias, en el apartado de comentarios debajo de cada nota, o si lo prefiere lo podrá hacer en las redes sociales o al correo electrónico destinados para tal fin, por esa razón, en cada oportunidad cerraré el escrito con un cordial “Les leo”, porque así será.
Agárrese fuerte del pasamanos más cercano, que hay mucho que platicar hasta la próxima parada, este viaje ya empezó. Bienvenido(a) a bordo y: les leo.
[1] En inglés scroll significa deslizar, pero en la era digital esta palabra ha adquirido una connotación más profunda, se trata del acto de deslizar el dedo o el mouse por la pantalla de un dispositivo de forma vertical u horizontal para acceder al contenido, que bien puede ser una página web, una aplicación o un documento (Rojas, 2024).
[2] La palabra “ecléctico” proviene del griego antiguo éklektikos que traduciría “el que elige” o “el que es apto para elegir” (Enciclopedia concepto, 2023-2026).

Doctor en Ciencias Sociales por la UADY, especializado en Movilidad Urbana Sostenible, Docente, y Contador público atípico. Experto en resolución de problemas por mi madre, y de pensamiento crítico por mi padre. Ciudadano divergente, y afortunado colaborador de Vive Mérida.
Miguel Manzanero es egresado del I Curso-Taller de Periodismo Ciudadano organizado por Vive Mérida y Habitación Propia.
Referencias
Enciclopedia concepto. (2023-2026). Ecléctico - Qué es, eclecticismo en filosofía, arte y arquitectura. Concepto. Retrieved febrero 2, 2026, from https://concepto.de/eclectico/
Rojas, L. (2024, junio 13). ¿Por qué nos gusta tanto ‘scrollear’? Señal Colombia. Retrieved febrero 02, 2026, from https://www.senalcolombia.tv/general/scrolling-efecto-cerebro
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