Este domingo en Molas, Yucatán, a unos 30 minutos de la capital yucateca, se llevó a cabo el evento Insectival. Un espacio lleno de curiosidad, interés y conocimiento acerca de los bichos; un sitio donde dejamos de ver a los insectos como un problema y reconocemos su valor para nuestras vidas.
Con pláticas, talleres y un bazar temático se fomentó la atracción por los insectos desde las infancias hasta personas adultas.
Sin insectos no hay vida y el Insectival sensibilizó al respecto de tal manera que la gente que asistió no solamente se llevó conocimiento, sino impresión, sorpresa y muchas ganas de conocer más sobre este mundo.
Yucatán es uno de los lugares con mayor diversidad de especies de insectos y, contrario a lo que se comenta de forma común, los insectos no son especies que se deban exterminar, sino que se deben cuidar y proteger, pues sin su presencia el mundo no podría continuar su ciclo.
Los insectos regulan el ecosistema, por lo que consiguen controlar poblaciones entre grupos de insectos, logrando así que no existan plagas; otra función vital de los insectos es la descomposición de la materia, por lo que sin ellos la basura cubriría el planeta; entre sus funciones más importantes también se encuentra la polinización, ya que sin ella no sería posible cultivar las frutas y verduras. Y aunque en nuestro país no es común, los insectos también son comestibles y contienen alto valor proteico.
Aunque los insectos muchas veces tengan un aspecto poco atractivo para la gente, sin ellos la vida no sería posible como la conocemos.
A pesar de esto, el uso de insecticidas (fumigaciones), la deforestación y el cambio climático han provocado que las poblaciones de insectos disminuyan un 50 por ciento… La disminución ocurre incluso en áreas naturales protegidas.
Con este evento, la sensibilización sobre la convivencia de los insectos con la humanidad predominó, recordando la importancia de recuperar nuestros montes y ecosistemas naturales para preservar la vida.
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