Dom. Mar 15th, 2026
Basta de eufemismos. Cuando un padre deja de cumplir con la pensión alimenticia teniendo la capacidad de hacerlo, no estamos ante un "problema de comunicación" o un "desajuste financiero". Estamos ante una forma de violencia económica y un abandono deliberado. El dinero en la crianza no es un regalo ni una opción; es el sustento vital que garantiza que un niño tenga un techo, comida y un futuro.

La psicología de la evasión

Muchos hombres utilizan la retención de la pensión como un mecanismo de control y castigo hacia su expareja. En su lógica distorsionada, creen que al no pagar están afectando a la mujer, cuando en realidad están privando a sus propios hijos de oportunidades básicas. Esta actitud nace de un machismo arraigado que ve a la descendencia como una propiedad o una extensión del conflicto de pareja, y no como sujetos de derecho independientes.

Existe también el «padre fantasma», aquel que desaparece emocionalmente para justificar su ausencia financiera. Si no se involucra en las tareas escolares, en las enfermedades o en los fines de semana, el gasto le parece ajeno. Es una desconexión empática alarmante: prefieren mantener su estilo de vida intacto antes que garantizar el bienestar de quienes llevan su sangre.

Las consecuencias legales

Si la moral no es suficiente, la ley se encarga de recordar que la paternidad es una obligación irrenunciable. Hoy en día, el sistema legal ha endurecido las medidas para los deudores:

  • Pérdida de derechos civiles: La inscripción en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos (REDAM) puede impedirle al padre tramitar o renovar su pasaporte y licencia de conducir, así como participar en licitaciones públicas.
  • Muerte financiera: Los jueces pueden ordenar el embargo inmediato de salarios, cuentas bancarias, bienes inmuebles y hasta de las devoluciones de impuestos. Además, el reporte negativo en centrales de riesgo crediticio le cerrará las puertas a cualquier préstamo.
  • Arraigo y prohibición de salida: El deudor puede quedar impedido para salir del país hasta que garantice el pago de lo adeudado.
  • Responsabilidad penal: El incumplimiento de la asistencia alimentaria es un delito penal. En muchos países, esto conlleva penas de prisión efectiva, ya que se considera un atentado contra la integridad del menor.

El dinero puede recuperarse mediante demandas y embargos, pero el daño psicológico de saber que un padre prefirió sus propios intereses sobre el bienestar de su hijo es una mancha que no se borra con un depósito bancario. No hay excusa que valga: no pagar es, simplemente, fallar como ser humano.

Nos leemos el próximo domingo.

Andrés Ugalde Rivas.- Soy padre de dos hijos, abogado, docente universitario, y constante cuestionador de la masculinidad actual. Amo a Sansón y Dalila mis perros, y me gusta el ciclismo y nadar.

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