Vie. Feb 20th, 2026

Con lupa a los términos y condiciones: tus derechos no desaparecen en internet

Cada vez que entras a una página web o descargas una aplicación, es muy probable que aparezca una ventana con términos y condiciones que debes aceptar para acceder a un servicio. En la prisa por seguir adelante —comprar, registrarte o comenzar a usar la plataforma— muchas personas hacen clic sin leerlas. Pero ese simple acto puede tener implicaciones reales para tus derechos como consumidora o consumidor en el entorno digital. 

La Revista del Consumidor de febrero de 2026, publicada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), dedica atención a este fenómeno que ocurre en la era digital. Cuando aceptas los términos y condiciones de una plataforma —sin que nadie te haya explicado lo que contienen— en realidad estás firmando un contrato de adhesión, con muy pocas opciones de negociación: aceptarlo o quedarte sin el servicio. 

La Ley Federal de Protección al Consumidor (LFPC) reconoce que existe una desigualdad entre las personas usuarias y las empresas proveedoras en el ámbito digital. Por eso establece que las cláusulas de estos contratos deben ser claras y no deben perjudicar a las personas consumidoras; pero ese principio solo opera si se reconoce, se lee y se cuestiona cuando algo no es justo. 

En otras palabras: tener internet o usar una app no significa renunciar a tus derechos. Aunque muchas veces aceptamos términos sin detenernos, la ley protege a las personas consumidoras de cláusulas que puedan ser abusivas, poco claras o injustas. 

Algunos ejemplos de cláusulas abusivas que evidencia la Profeco:

La Revista del Consumidor destaca que incluso en el mundo digital, donde abundan plataformas internacionales, seguir cuidando nuestros derechos es tan importante como en las compras físicas. El simple reconocimiento de que sí puedes cuestionar lo que firmas al aceptar un contrato en línea te coloca en una posición más fuerte como consumidora o consumidor.

En caso de identificar una de estas cláusulas, u otra que consideras que clasifica como abusiva, los pasos a seguir son:

  1. Tomar evidencia: Haz captura de pantalla de los términos y condiciones que aceptaste, pues muchas veces pueden cambiarlos luego y es fundamental que tu queja sea avalada sobre lo que tú admitiste.
  2. Intenta dialogar directamente: Comunícate con servicio al cliente y expón la situación, especifica qué cláusula/s te parece/n abusiva/s. Guarda evidencia de dicha comunicación.
  3. Acude a la Profeco: Si la empresa no responde o se niega a solucionar el problema, es momento de formalizar tu queja. Acude a las Oficinas Centrales de la Profeco o a la Oficina de Defensa del Consumidor más cercana.

Además, Profeco cuenta con herramientas como el Registro Público de Contratos de Adhesión, diseñado para que algunos contratos de empresas que operan en México se revisen y se autoricen para garantizar que no contengan cláusulas injustas. No siempre aplica en el entorno digital, pero existe. 

Antes de aceptar algo en internet, recuerda que tus derechos no desaparecen porque el contrato esté en pantalla:

  • Tienes derecho a que las cláusulas sean claras y no contradictorias con la ley.
  • Puedes cuestionar si una cláusula parece excesiva o injusta.
  • La protección al consumidor aplica también en línea. 

Aceptar sin leer puede ayudarte a ganar tiempo, pero leer con lupa puede ayudarte a conservar tus derechos.

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