Por Inés Escalante
Una vez más se confirma que Yucatán, abre sus puertas al turismo nacional (con alto nivel adquisitivo) y al extranjero, y para muestra un botón, la Casa del Pastel, en Progreso, donde para acceder a su Club de Playa hay que pagar un “Daypass” de más de 900 pesos, por ocupar una mesa o camastro y consumir obligadamente alimentos.
Llegamos al filo de las 14:30 de la tarde, éramos cuatro personas, una de ellas de la tercera edad, razón por la cual decidimos ir a este lugar pues requeríamos de una infraestructura adecuada para una estancia cómoda a la orilla de la playa, misma que ya está muy erosionada y es de difícil acceso, debido al cambio climático.
Entre nuestras cosas traíamos unas bolsas de botanas cerradas, y presuroso llegó el mesero a decir que no podíamos consumir eso en el lugar y que teníamos que hacer un consumo mínimo de 350 pesos por persona, lo que implicaba mil 400 pesos. Al ver nuestra cara de sorpresa, nos dijo “bueno pero hoy no hay tanta gente así que si quiere pues sólo por favor consuman un plato fuerte por persona y bebidas”, lo que resultaría en lo mismo.
Le comentamos que sólo queríamos tomar algunas bebidas porque no pensábamos estar mucho tiempo pues nuestra abuelita octagenaria sólo gusta de estar un par de horas, no más. Le solicitamos un refresco, dos tintos de verano, un mojito y un guacamole, comentándole que un mes atrás habíamos estado ahí mismo, que habíamos desayunado y después tomado unas bebidas, sin el cobro aparte de las sillas y mesa.
Al su regreso el mesero nos dice no tener vino “de batalla” para el tinto de verano, pero que podíamos pedir una copa de sus otros vinos (por supuesto más caros) y prepararlo como tinto. Optamos por pedir entonces dos piñas coladas. Se retira y regresa otro mesero, sin las bebidas y evidentemente molesto nos lanza un regaño sobre el consumo mínimo por persona que era de 350 pesos o comprar un plato fuerte “a fuerza”, porque luego llegaba gente que sólo pedía una limonada y se iba para ese punto, ya nos empezamos a sentir acosados y nos vuelve a decir de los 900 pesos del “Daypass” y que pagaramos en efectivo porque no servía la terminal.
Le volvimos a explicar que ni Daypass ni 350 por persona íbamos a pagar, que no estaríamos más de dos horas que no íbamos a pagar una cuenta de 3,600 o de 1400 sólo por dos horas y media pues cierran a las 17:00 horas.
El siguiente paso fue ir con el gerente, y decirle: ¿si le queda claro porque su lugar está vacío?, no ofrecen un servicio bueno, nos sentimos hostigados, traemos una adulta mayor a la que tuvimos que bajar a la playa con demasiado esfuerzo porque usted ofrece un espacio “inclusivo, porque supuestamente Progreso es Playa inclusiva, pero no hay escaleritas para esta señora mayor, nos está acosando frente a ella a cada rato incomodándola, al grado de decir, mejor ya vámonos, no estamos aquí sin consumir, hemos solicitado ya un consumo que excede los 800 pesos y no dejan de molestarnos. ¿Cuál es su razón?
En ese momento las cosas cambiaron el trato, finalmente nos cobraron nuestro consumo de 6 bebidas y un guacamole (por cierto, simple e insípido) y con terminal, lo que pone de manifiesto si realmente no funcionaba la terminal o era sólo un truco para que pagáramos en efectivo. ¿Sospechoso no creen?
Muy lamentable que maltraten así a turistas locales y además de la tercera edad. ¿A caso no tienen también derecho al esparcimiento?
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