Accidente en carretera a Celestún reabre reclamos de maestros y habitantes por traslados inseguros
La muerte de cinco personas en la carretera Celestún-Kinchil —entre ellas dos docentes, una trabajadora de telesecundaria y una menor de edad— volvió a colocar en el centro de la conversación las condiciones en las que cientos de personas deben desplazarse diariamente para trabajar o estudiar en Yucatán.
Por un lado, el accidente reavivó las inconformidades de maestras y maestros que recorren largas distancias para llegar a las comunidades donde fueron asignadas sus plazas. Por otro, detonó una protesta ciudadana en Celestún para exigir la ampliación total de una carretera que habitantes consideran peligrosa y rebasada desde hace años.
El titular de la Secretaría de Educación del Estado de Yucatán (Segey), Juan Balam Várguez, reconoció que muchos docentes tienen que trasladarse diariamente hacia municipios alejados debido a la manera en que funciona el sistema de asignación de plazas.
“Cuando tiene una plaza, pues se tiene que ir en donde está disponible ese lugar y ya conforme van transcurriendo los años, tiene la opción de poder acercarse”, señaló.
El funcionario admitió que los traslados forman parte de la realidad del magisterio y lamentó el accidente ocurrido esta semana.
“Son hechos lamentables. El personal docente se tiene que trasladar a su centro de trabajo y suceden cosas tan lamentables como estas”, expresó.
Tras el accidente, en redes sociales y entre sectores magisteriales resurgieron críticas por las condiciones en las que muchas y muchos docentes deben movilizarse diariamente, especialmente hacia municipios costeros o alejados de Mérida, utilizando carreteras que consideran riesgosas por su estrechez, deterioro o carga vehicular.
Mientras tanto, en Celestún, cerca de 300 habitantes bloquearon el acceso al puerto para exigir al gobernador Joaquín Díaz Mena una solución definitiva a la carretera y no únicamente trabajos temporales de reparación.
Entre pancartas y consignas, la exigencia se repitió durante toda la protesta: la ampliación total de la vía.
Para quienes participaron en la movilización, la tragedia no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de años de advertencias ignoradas sobre las condiciones de la carretera.
“Hoy puede ser mi familia, hoy puede ser su familia, señor gobernador. No más reparaciones”, reclamaron durante el bloqueo.
Las y los habitantes señalaron que la vía hacia Celestún soporta cada vez más flujo vehicular debido al crecimiento turístico de la zona, mientras las condiciones de la carretera continúan siendo, aseguran, insuficientes y peligrosas.
“Este es su pueblo, el puerto que le recibe con cariño, pero no más promesas, no más engaños”, expresaron durante la manifestación.
La protesta paralizó temporalmente el acceso al puerto y evidenció un enojo social acumulado por años. Familias enteras participaron bajo la idea de que otra tragedia puede repetirse en cualquier momento si no se realiza una intervención integral.
Tras los hechos, el gobernador Joaquín Díaz Mena expresó condolencias por las víctimas y afirmó que se atenderá el tema carretero; sin embargo, para los manifestantes la discusión ya no gira únicamente en torno al mantenimiento de la vía, sino a garantizar condiciones seguras para quienes la transitan diariamente.
“Cuando hablamos de seguridad en Yucatán, también tenemos que hablar de la seguridad de la carretera de Celestún”, resumieron durante la protesta.
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