Sáb. May 23rd, 2026
La colectiva Inquietas surgió como consecuencia de percibir un mundo lleno de caos con muy pocos espacios para el desahogo de este mismo. Liberarse, compartir angustias de forma colectiva, escribir son algunas de las acciones que realizan para encontrar esperanza.

Este sábado 23 de mayo a las 5:00 p.m. en la zona de picnic del Parque de La Plancha llevarán a cabo un Buzón de Quejas y Esperanzas, una actividad pensada para hablar «de lo que nos molesta, nos incomoda y cómo aprendemos a resistir en este mundo
en crisis».

«Últimamente sentimos que el mundo nos rebasa, mucho caos y pocos espacios para desahogarnos sin sonar exagerades.
La idea de la actividad es escribir y compartir esas angustias colectivas, esas quejas, preocupaciones o sentires que nos agobian, en cualquier ámbito: personales, profesionales, cotidianos, y platicar un rato sobre por qué las pensamos y qué similitudes encontramos. Compartir también esas pequeñas cosas del día que nos pasan o que vemos y nos hacen sentir esperanza, esas alternativas».

explicó Jessie Arjona, integrante de Inquietas

Si esta actividad te interesa, puedes llegar con tu mantita para sentarte en el pasto y una pluma o lápiz para escribir. Eso es todo.

Para las integrantes de Inquietas, crear un espacio como este es importante porque consideran que los espacios de diálogo e intercambio presencial son necesarios, especialmente ante la desconexión que han provocado las redes sociales.

«Nosotras nos conocimos en un espacio similiar, y de una plática casual nos dimos cuenta que coincidíamos en muchísimas cosas, tiempo después somos una colectiva. Imagina cuántas más personas pueden coincidir y conectar sus ideas entre sí, organizarse, apoyarse y movilizarse».

Pasar de la escucha y lectura de angustias en redes, de diversos temas: laborales, de territorio, espacio público, cambio climático, vivienda, entre muchos otros, también contribuyó para su interés por construir un espacio presencial dedicado únicamente a la escucha y expresión de las preocupaciones.

¿Qué pasaría si hacemos el ejercicio de un buzón de quejas colectivo? ¿Qué otras preocupaciones más saldrían? ¿Qué otras quejas? ¿Quienes más compartirán los mismos sentires?, fueron algunas preguntas guía para organizarse.

«A veces pensamos que transitamos solos, pero en realidad muchos de los problemas nos atraviesan a todes. No queríamos dejarlo solo en quejas e irnos con un sentimiento desolador, la idea de incorporar también el buzón de esperanzas es poner en palabras esas cosas cotidianas, por muy pequeñas que sean, que nos alegran el día, nos acompañan, nos recargan de energía, esas cosas que leemos o vemos que están haciendo en otros territorios y que están funcionando, y de cierta manera pensar en esas otras formas, en cómo las cosas podrían ser diferentes».

    Finalmente, Jessie destacó que Inquietas es una colectiva conformada por mujeres: arquitectas y licenciadas en ciencias ambientales, con muchas inquietudes sobre el territorio, la naturaleza, su práctica profesional y el género. «Nuestro fin es seguir abriendo espacios de diálogo y reflexiones colectivas, y actividades urbanas que nos lleven a gestionar ciertos cambios en el espacio público».

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