Por: Yanet Rodríguez
Hoy alzo la voz porque ya no puedo seguir viviendo con miedo.
Mi nombre es Ivonne Sarabia, soy vecina de la colonia Lázaro Cárdenas, en Mérida, Yucatán, y desde hace tiempo mi familia y yo hemos vivido una situación muy difícil que nos ha quitado la tranquilidad dentro de nuestro propio hogar.
Hemos pedido apoyo, hemos buscado ayuda y hemos tratado de seguir los caminos correctos, pero sentimos que hasta ahora no hemos recibido la atención necesaria para protegernos.
Por eso hoy pido públicamente el apoyo de las autoridades correspondientes, de la Secretaría de Seguridad Pública, de la Fiscalía General del Estado y de todas las instancias que puedan intervenir para que revisen nuestro caso, nos escuchen y actúen antes de que esto llegue a una situación más grave.
También hago un llamado a mis vecinos que han visto, escuchado o vivido esta situación: no se queden callados. Su voz también importa. Necesitamos unirnos para pedir seguridad, justicia y tranquilidad para nuestra colonia.
No buscamos problemas, solo queremos vivir en paz, salir de nuestra casa sin miedo y que nuestras familias estén protegidas.
Hoy pido ayuda, porque nadie debería sentirse abandonado cuando está pidiendo protección
La sana convivencia no es un privilegio; es un derecho que toda persona debería poder vivir dentro de su hogar y en su comunidad. Ninguna familia tendría que acostumbrarse al miedo, a la incertidumbre o a la sensación de estar desprotegida en el lugar donde debería sentirse segura.
Cuando una situación de conflicto, violencia, amenazas o alteración constante de la tranquilidad rebasa los límites, guardar silencio deja de ser una opción. No porque se busque confrontación, sino porque el silencio muchas veces termina normalizando aquello que nunca debió permitirse.
Las medidas resolutivas y la intervención oportuna de las autoridades son fundamentales precisamente para evitar que los problemas escalen.
Actuar a tiempo no solo protege a una familia, también protege la paz social, la seguridad colectiva y el bienestar de toda una colonia. La prevención siempre será más humana y más responsable que esperar a que ocurra una tragedia.
Como vecina afectada, comparto este video no con la intención de generar odio ni división, sino como una evidencia de una realidad que hemos vivido y que merece ser atendida con seriedad, sensibilidad y apego a la ley. Nadie debería sentirse abandonado cuando pide ayuda.
También hago un llamado a la comunidad: la indiferencia nunca resuelve los problemas. Una colonia unida, que se escucha y se respalda, puede hacer una gran diferencia para recuperar la tranquilidad y la convivencia sana que todos merecemos.
Vivir en paz no debería ser una lucha diaria.
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