En Yucatán, muchas historias de loros comienzan en una jaula. Algunas, como la de Patachín, logran salir de ella, pero no sin cargar las huellas del encierro.
Esa historia —dura, pero necesaria— es la que el Proyecto Santa María decidió contar a través de un formato poco habitual en la divulgación ambiental: un cómic.
La obra fue presentada en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY), donde la organización dio a conocer su primer proyecto editorial, enfocado en sensibilizar a niñas, niños y también a personas adultas sobre una práctica profundamente normalizada: tener aves silvestres como mascotas.
La historia de una lorita que no puede volver a volar
Patachín es una lorita Cachetes Amarillos (Amazona autumnalis) que vivió 12 años en cautiverio. Durante ese tiempo fue sometida a condiciones que reflejan una violencia cotidiana pero poco cuestionada: enjaulamiento constante, corte de plumas, amputación de falanges, una fractura mal atendida y episodios de automutilación derivados del estrés.
Hoy, aunque fue rescatada en 2021, ya no puede volar.
Su historia no es solo un cuento y tampoco un caso aislado. Es, en palabras de quienes integran Proyecto Santa María, una de muchas que llegan al refugio, evidenciando el daño que implica sacar a estas aves de su entorno natural.
De ahí el mensaje central del cómic: los loros no son juguetes, no son adornos y no deben ser mascotas.
¿Por qué un cómic?
Elegir el cómic como herramienta no es casual. A diferencia de otros formatos más técnicos o informativos, la narrativa gráfica permite conectar desde la emoción, especialmente con las infancias.
Un cómic no solo informa: hace sentir.
A través de ilustraciones, secuencias visuales y una historia concreta, las y los lectores pueden entender —y empatizar— con lo que vive un animal en cautiverio. Esto resulta clave en contextos donde ciertas prácticas están tan arraigadas que ya no se cuestionan.
Además, el formato facilita que el mensaje llegue a más espacios: aulas, comunidades, talleres. No requiere conocimientos especializados ni un lenguaje complejo, lo que lo convierte en una herramienta accesible para promover cambios culturales desde edades tempranas.
Para hablar de conservación, preservación y cuidado de los loros, informar es un desafío, pero lo es aún más transformar conductas y este tipo de recursos puede marcar la diferencia.
Una apuesta por la educación y la conciencia colectiva
El cómic de Patachín no se quedará únicamente en la feria. Proyecto Santa María contempla distribuirlo en escuelas y comunidades donde ya realiza actividades educativas, como parte de una estrategia más amplia para fomentar el respeto a la biodiversidad en la Península.
La obra también estará disponible para su venta.
Detrás del proyecto hay un trabajo colaborativo entre especialistas, ilustradoras y el propio equipo de la organización, que desde hace años impulsa acciones de conservación y rescate de aves.
Pero más allá de sus autores, el cómic plantea una pregunta que interpela a toda la sociedad: ¿qué tanto estamos dispuestos a cambiar nuestras costumbres para que otras especies puedan vivir libres?
Porque, como muestra la historia de Patachín, a veces el daño ocurre no por crueldad evidente, sino por una idea equivocada de cariño. Y cambiar esa idea —hacerla visible, cuestionarla y transformarla— también es una forma de cuidar la vida.
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