Desde el Parque de la Mejorada hasta el Monumento a la Patria, un estimado de 4 mil mujeres levantó la voz exigiendo justicia, respeto a sus derechos y libertad para decidir por sus cuerpos, así como para vivir sin violencia.










En el punto de encuentro, leyeron un posicionamiento en donde visibilizaron que ha habido un retroceso en el avance a los derechos de las mujeres.
Asimismo, apuntaron que la injusticia económica continúa y actualmente se mantiene entre 28 y 30 por ciento; situación que empeora en el empleo informal.
”En pleno Siglo XXI las mujeres continúan asumiendo la mayor parte del trabajo de cuidados y trabajo no remunerado”.
Además, recordaron que la interrupción del embarazo es un derecho y una decisión personal, para la cual debe brindarse información y ser accesible, no someterlo a juicio.








Resaltaron que ninguna niña debería parir, y forzarlas es una violencia que respaldan diversas instituciones al promover que concluyan embarazos (consecuencia de violaciones).
Hablando de la violencia de mayor escala, el feminicidio, destacaron que las instituciones que deberían velar por los derechos, no cuentan con los protocolos adecuados para atender las denuncias al respecto.
”Llevamos décadas, generación tras generación, denunciando la falta de justicia en temas de género. Es vergonzoso y absurdo recordarles que la tipificación del feminicidio no es un privilegio, en todo el país continuamos con una crisis de violencia transfeminicida”.
Sobre esto último, abundaron que en el país hay 30 veces más probabilidades de ser víctima de este delito cuando se es una mujer trans. Tan solo en el último trimestre de 2025 registraron 32 transfeminicidios y, con esto, visibilizaron que las cifras no corresponden con la realidad y es fundamental tipificar este delito.
”Ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista”, levantaron la voz.
Una particularidad
Este año, mujeres feministas y diversos establecimientos estuvieron a lo largo del camino entregando agua, jamaica y otras bebidas refrescantes para las mujeres que se encontraban marchando. Un acto de empatía y sororidad.




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