Enero no perdona. Tras las fiestas decembrinas, muchas familias enfrentan una resaca financiera marcada por deudas acumuladas, pagos inaplazables y un presupuesto que ya no alcanza. Colegiaturas, servicios, seguros y tarjetas de crédito comienzan a presionar la economía doméstica justo cuando el año apenas empieza.
En medio de este escenario, las casas de empeño aparecen como una opción inmediata para obtener dinero en efectivo. El trámite es rápido, no se solicitan comprobantes de ingresos y el préstamo se otorga en cuestión de minutos. Sin embargo, lo que parece una solución sencilla puede convertirse en un problema mayor si no se conocen los costos y riesgos que implica.
Dinero rápido a cambio de tus bienes
El funcionamiento de una casa de empeño es simple: la persona deja un bien mueble como garantía —desde teléfonos celulares y pantallas hasta joyas, herramientas o computadoras— y recibe un préstamo menor a su valor real. A cambio, se compromete a devolver el monto con intereses y comisiones en un plazo determinado.
Si el pago no se realiza a tiempo, el objeto pasa a manos del establecimiento y puede ser vendido. No hay prórrogas automáticas ni segundas oportunidades si no se cubre el refrendo.
Cuando la urgencia pesa más que la información
Para muchas personas, enero se convierte en una carrera contra el tiempo. La necesidad de liquidez inmediata suele llevar a aceptar contratos sin leerlos a detalle o sin comparar opciones. El problema es que algunos préstamos prendarios pueden tener un Costo Anual Total (CAT) superior al 150 %, lo que encarece de forma considerable la deuda original.
A esto se suman comisiones por almacenaje, valuación o refrendo que, en conjunto, elevan el monto a pagar y reducen las posibilidades de recuperar la prenda.
Historias que se repiten
Pamela y Diego, un matrimonio con hijos en edad escolar, llegaron a enero con varios compromisos económicos pendientes. Para cubrir gastos urgentes, acudieron a una casa de empeño y dejaron una pantalla y una computadora portátil a cambio de un préstamo equivalente a poco más de la mitad del valor de ambos artículos.
La falta de recursos para pagar el refrendo a tiempo derivó en la pérdida de los dos bienes. Casos como este se repiten cada año durante los primeros meses, cuando la presión económica empuja a tomar decisiones apresuradas.
El riesgo de empeñar sin garantías
No todas las casas de empeño operan dentro del marco legal. Algunas no están registradas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), lo que significa que no cuentan con contratos de adhesión autorizados ni ofrecen certeza sobre el resguardo de los bienes.
Antes de empeñar, es fundamental verificar que el establecimiento esté inscrito en el Registro Público de Casas de Empeño de la Profeco y revisar cuidadosamente el contrato: tasas de interés, CAT, plazos de pago y costos adicionales deben quedar claros desde el inicio.
¿Aliadas en la emergencia o enemigas del bolsillo?
Las casas de empeño no son, por sí mismas, ni buenas ni malas. Pueden ser una alternativa legal y útil ante una emergencia económica, siempre que se utilicen de manera informada, responsable y temporal. El problema surge cuando se convierten en la única salida o se usan sin evaluar las consecuencias.
Empeñar no debe ser una decisión impulsiva. Antes de hacerlo, conviene preguntarse si el préstamo resolverá el problema o solo lo postergará, y si existen otras opciones menos costosas.
Cuando venden tu prenda, aún tienes derechos
Si no se paga el préstamo a tiempo, la casa de empeño puede vender el objeto. No obstante, si el precio de venta supera el monto total adeudado —incluidos intereses y gastos—, el excedente, conocido como demasía o remanente, pertenece al consumidor.
Para recuperarlo, es necesario revisar el contrato, acudir al establecimiento con identificación y preguntar si la prenda ya fue vendida y generó saldo a favor. La ley establece que ese dinero debe entregarse en efectivo y estar disponible hasta por un año.
La cuesta de enero se enfrenta con información
Cada peso prestado tiene un costo, y el bien que se entrega puede tener un valor mucho mayor —económico o emocional— que el dinero recibido. La educación financiera, la comparación de opciones y el conocimiento de los derechos como consumidores son las mejores herramientas para evitar que la cuesta de enero se convierta en una caída libre.
EL CASO DEL MONTE DE PIEDAD
El 1 de octubre de 2025, la casa de empeño Nacional Monte de Piedad enfrenta una huelga de sus trabajadores, así que por aquí dejamos unas líneas para entender la situación, en caso de tener artículos empeñados con las institución.
1. Tus bienes están seguros, pero no puedes recuperarlos todavía
- La institución ha asegurado que todas las prendas empeñadas —joyas, electrónicas, herramientas y otros bienes— están almacenadas en bóvedas seguras, inventariadas y bajo custodia, incluso durante el cierre por huelga. No existe riesgo de robo o extravío por el paro.
- La entrega de tus artículos sólo será posible una vez que termine la huelga y las sucursales vuelvan a abrir. No puedes acudir presencialmente a recogerlos en este momento.
2. Los plazos para pagar y evitar la pérdida se han ajustado
- Para evitar que tus bienes pasen a almoneda (se vendan por impago), el Monte de Piedad ha extendido las fechas de comercialización y refrendo para muchos empeños mientras dure el conflicto laboral.
- Esto significa que si tenías una fecha límite para pagar el refrendo o desempeño, esa fecha probablemente se ha movido hacia adelante para darte más tiempo sin que tus bienes entren en riesgo inmediato.
3. **Aunque no hay atención presencial, sí puedes pagar
- Con las sucursales cerradas, la única forma de mantener tu contrato vigente es continuar pagando tus refrendos o desempeño por vías no presenciales:
- app oficial “Mi Monte”
- portal web
- banca en línea (por ejemplo Banamex)
- tiendas de conveniencia como Oxxo o transferencias SPEI
- Si no pagas a tiempo y tu contrato se vence sin prórroga, corres el riesgo de perder el artículo una vez que se reanuden operaciones.
4. Los intereses siguen corriendo
Aunque el Monte de Piedad ha dicho que facilitará pagos sin cobros extras de almacenaje mientras dure la huelga, los intereses establecidos en tu contrato pueden seguir acumulándose diariamente según las condiciones originales de tu empeño.
5. ¿Y si quieres ayuda o protección?
- La Profeco (Procuraduría Federal del Consumidor) ha recibido quejas de usuarios afectados y puede asesorarte sobre tus derechos si sientes que tus condiciones están siendo vulneradas.
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