En la era de la hiperdigitalización, dejamos de aburrirnos. Ya no sabemos hacerlo. Pero, ¿qué impacto tiene esto en nuestras vidas?
¿Te has preguntado por qué tus mejores ideas llegan cuando te bañas? Tal vez ese sea uno de los pocos espacios que nos quedan sin dispositivos que nos desconecten del bucle de pensamientos que llegan cuando nos aburrimos…
«El aburrimiento se revela como un fenómeno con una alta potencia para motivar comportamientos que tienen significativas implicancias en la vida individual y colectiva».
Prandi, Monica & Ceberio, Marcelo. (2025). El aburrimiento como fenómeno complejo: Una revisión interdisciplinaria desde una aproximación cognitiva, afectiva, neurobiológica y social
El aburrimiento parece no ser una necesidad, de hecho, parece algo banal; sin embargo, la falta del mismo, ocasionada por la compañía permanente de dispositivos móviles que nos mantienen en constante entretenimiento, provoca una sobre estimulación del sistema nervioso.

El problema no es solo que hacemos dos cosas a la vez y como consecuencia nuestro sistema nervioso está siempre alerta, sino también que vivimos en desconexión; porque cuando no hay tiempo para aburrirse, no hay mirada hacia adentro y tampoco contemplación hacia afuera.
Lo que pasa con el cerebro…
Cuando tu cerebro no necesita prestar atención a algo en particular, encuentra el momento para pensar en ti; se activa la Red Neuronal por Defecto (RND). Esto no es cualquier cosa, significa que cuando te permites divagar, también estás permitiendo que ciertas regiones – como la corteza prefrontal medial y la corteza cingulada posterior– de tu cerebro se activen; particularmente aquellas que se relacionan con procesos de pensamiento interno como la autorreflexión, la imaginación del futuro, los recuerdos y la construcción de tu propia identidad.
Cuando no te aburres, tampoco te miras y cuando no te miras: no recuerdas, no sueñas, no conectas.
Cuando te aburres, se activa la RND y, ante la falta de estímulos externos, tu mente mira hacia adentro.
Dicho en otras palabras
El crear este sobreestímelo constante: escuchando un podcast cuando cocinamos, escuchando música cuando caminamos, viendo una serie mientras comemos y viendo una película mientras nos quedamos dormidos… Nos deja en un estado de ansiedad y hasta depresión, nos impide tener reflexiones profundas, conectar con nosotros mismos y, por consiguiente, con el entorno.
Ante la falta de espacios, la mente no ata cabos. Porque sí, en esos momentos donde no hay un estímulo externo, es cuando nuestro cerebro puede sacar conclusiones de situaciones que hayamos vivido, incluso encontrando soluciones, consolidando recuerdos o pensando en lo que queremos hacer hacia el futuro.
La creatividad existe gracias al aburrimiento.
El aburrimiento sirve para incentivar el aprendizaje, la creatividad, la búsqueda de alternativas y nos prepara para la acción. Es por eso que sin aburrimiento no habría avance tecnológico, cambio social, avances científicos…
Si aburrirse es importante, ¿cómo lo hago?
Una realidad es que con la hiperdigitalización actual, ya no sabemos aburrirnos. Pero ante la importancia que tiene para nuestras vidas, el impacto que tiene para nuestra conexión y calma, te dejamos algunas estrategias a seguir.
Sandi Mann, psicóloga de la Universidad de Central Lancashire, explica que las tareas que aburren permiten que la gente divague y, por consiguiente, se potencie la creatividad; pues el cerebro busca la estimulación neuronal hacia adentro, y lo logra mediante la fantasía, la asociación de ideas, etcétera.
Esto precisamente responde por qué tus mejores ideas llegan mientras te bañas. Cuando la mente no tiene que procesar información nueva, conecta ideas previas, saca conclusiones, recuerda…
¿Cuáles son las tareas que pueden incentivar ese aburrimiento por tu conexión interna?
- Ver una película completa sin mirar el celular
- Leer un artículo largo (o post completo) sin saltar entre pestañas
- Caminar o manejar sin música
- Observar el entorno
Aunque parecen actividades muy sencillas, hoy en día casi todo lo hacemos con una segunda tarea «de fondo» (escuchar música o podcasts, ver series o películas, por ejemplo), que nos impide pausar, nos impide escucharnos.
No caigas en el brain rot (deterioro mental por el consumo excesivo de contenido digital), mejor lee contenidos completos y tómate espacios para aburrirte que seguramente tu cerebro será capaz entonces de profundizar en aquellos contenidos y brindarte ideas de las que tú mismo te sorprenderás gracias a esta pequeña estrategia para dejar al cerebro ser.
Motívate a aburrirte también recordando que gracias a esta pequeña pausa, existe la posibilidad de encontrar calma y capacidad de contemplación. Cuando tienes estímulos externos todo el tiempo, el sistema nervioso está activado todo el tiempo también, y en ese panorama hay ansiedad, no calma.
La falta de pausas impide la activación del sistema parasimpático, que es el encargado de la reparación biológica y el equilibrio emocional.
En el presente, permitirse aburrirse es un acto revolucionario y de salud mental. Ahora que sabes que el aburrimiento es un regulador del aprendizaje, un motor de la creatividad, un guardián del significado y un mecanismo de recuperación fisiológica… Date una pausa y abúrrete, una actividad a la vez.
No permitirse aburrirse es renunciar a la posibilidad de la introspección profunda y a la capacidad de generar recursos internos para la felicidad. Como señalan las investigaciones sobre la Red Neuronal por Defecto, la mente necesita periodos de "barbecho" para consolidar la memoria y la identidad. Para el niño, el aburrimiento es el espacio donde nace la autonomía; para el adulto, es el momento donde la vida deja de ser una sucesión de tareas para convertirse en una cuestión de sentido. En última instancia, aprender a aburrirse bien no es una pérdida de tiempo, sino una de las formas más elevadas de ganar profundidad en la experiencia de vivir.
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