Mar. Ene 13th, 2026
“Fue rápido, cómodo y sin dolor. Me explicaron todo y me sentí tranquila”, relata Jimena Fernández de Córdoba, estudiante de posgrado que, a sus 26 años, aprovechó el servicio de detección del virus del papiloma humano (VPH) que ofrece la Facultad de Ciencias (FC) de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

La joven forma parte del grupo que participa en la validación clínica del nuevo biosensor portátil desarrollado por científicas de la UNAM, el cual busca revolucionar la detección temprana del VPH, causante del cáncer cervicouterino, el más común entre las mexicanas después del de mama, como señala la Secretaría de Salud (tan sólo en 2022, según cifras del INEGI, este padecimiento provocó cuatro mil 243 defunciones en el país).

Este avance en el estudio, es importante para Yucatán, un estado que en el 2025, cerró con 343 casos identificados de displasia cervical leve y moderada (cambios anormales en las células del cuello uterino, generalmente causados por VPH); un número que superó los 237 del 2024. En cuanto a la displasia cervical severa y CaCu in situ (lesiones precancerosas del cuello uterino, casi siempre relacionadas con infecciones persistentes de VPH de alto riesgo), el 2025 cerró en la entidad yucateca con 81 casos, mientras que en el 2024 lo hizo con 58.

De acuerdo con el HPV Information Centre (ICO/IARC, 2023), el 65 por ciento de las mujeres con cáncer cervicouterino presentan infección por los tipos 16 y 18 del VPH, los más agresivos y relacionados con el crecimiento anormal de células en el cuello del útero.

Tatiana Fiordelisio, responsable del Laboratorio Nacional de Soluciones Biomiméticas para Diagnóstico y Terapia (LaNSBioDyT) de la FC, explica que dicho proyecto nació tras la experiencia de desarrollar un biosensor capaz de detectar el virus de la COVID-19, con el que realizaron más de 45 mil diagnósticos gratuitos o a bajo costo durante la pandemia.

Ahora, este biosensor puede detectar 10 genotipos de alto riesgo, incluidos los tipos 16 y 18 del VPH.

“Reflexionamos sobre dónde incidir y nos dimos cuenta de que miles de personas mueren al año por cáncer cervicouterino, una enfermedad totalmente prevenible. El problema no es técnico, sino social y económico: 27 millones de mujeres nunca se han hecho una prueba y muchas más la evitan por miedo, vergüenza o falta de acceso”, señala.

En muchas comunidades —dice— ellas no acuden al médico porque sus parejas lo prohíben o por la incomodidad y vergüenza que implica el procedimiento tradicional con el espéculo. “Nos encontramos con casos donde incluso hubo violencia hacia el personal médico. Es terrible pensar que una cuestión moral o de pudor pueda costarte la vida”.

Cómo funciona

El dispositivo emplea la hibridación, una técnica molecular similar al PCR, para identificar fragmentos del material genético del virus. La persona toma su muestra con un cepillo similar a un hisopo, la pone en un tubito con líquido y, en 30 minutos, el resultado se visibiliza mediante colores: uno para las cepas más cancerígenas y otro para las menos agresivas.

“El sistema es portátil, económico, fácil de usar, ideal para consultorios pequeños o clínicas rurales, y no requiere equipo costoso o personal médico. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere sustituir el papanicoláu por técnicas de detección molecular como el PCR, que identifica al virus antes de que cause daños celulares, pues la citología tradicional sólo localiza lesiones cuando la enfermedad está ya avanzada”, detalla la profesora Tatiana Fiordelisio.

En este momento, el biosensor se encuentra en validación clínica ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, o Cofepris. Mientras tanto, la FC ofrece un servicio con tecnología PCR certificada bajo norma ISO 9001, el mismo método avalado por la OMS como el más preciso para detectar el VPH.

“Este proyecto también busca democratizar el acceso al diagnóstico clínico. Si logramos que una mujer se tome la muestra en casa o en su comunidad y conozca su resultado el mismo día, reduciremos muertes y romperemos barreras sociales. No tenemos que esperar a los síntomas”.

Para la estudiante Jimena, participar fue un acto de confianza en la ciencia nacional:

“Me da orgullo saber que esta tecnología es mexicana, hecha en la UNAM. Es importante apoyar estos desarrollos porque nos hacen más independientes y porque ayudan a salvar vidas”.

Prevención y empoderamiento

Además de mejorar la cobertura de diagnóstico, contar con un dispositivo de estas características implica empoderar a las mujeres, pues el cáncer cervicouterino es 100 por ciento prevenible. “Cuidar la salud está en nuestras manos. No podemos permitir que la vergüenza o prejuicios decidan por nosotras. Hay madres que mueren por esta causa y dejan a sus hijos huérfanos. Si detectas el virus a tiempo, puedes vacunarte, tratarte y no desarrollar cáncer”, indica Fiordelisio.

Por ahora, el servicio de detección del VPH con tecnología PCR está disponible de lunes a viernes en el LaNSBioDyT de la FC, pero se planea llevarlo en breve a otras entidades de la UNAM (y esto podría implicar a Yucatán en el futuro), así como colaborar con asociaciones de parteras y promotores de salud en comunidades rurales. Las pruebas que están realizando en la FC contribuyen a la validación de este biosensor que, en el futuro, podría democratizar el acceso a diagnósticos rápidos y precisos en todo el país, y prevenir el cáncer cervicouterino.

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