1/ De mujeres y pintas en el 8M
Cada año, durante la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, miles de mujeres salen a las calles para denunciar violencias históricas que siguen presentes en la sociedad. En ese contexto, las pintas en monumentos y edificios públicos se han convertido en una forma de protesta que visibiliza la indignación acumulada frente a la impunidad en casos de feminicidio, desaparición y violencia de género.
Sin embargo, estas expresiones suelen ser rápidamente criminalizadas, reduciendo el debate público a la “afectación del patrimonio” y dejando en segundo plano las causas que motivan la protesta. La reacción social y política suele centrarse más en la pintura sobre la piedra que en las denuncias que la originan.
Al mismo tiempo, el deterioro de los monumentos y espacios públicos no puede ignorarse, pues forman parte de la memoria histórica y del patrimonio colectivo. La tensión surge cuando se enfrenta la defensa del patrimonio con el derecho a la protesta y la urgencia de visibilizar una crisis social.
Más que convertir este debate en una dicotomía entre orden y protesta, el reto está en comprender que las pintas son un síntoma de un problema más profundo: la falta de respuestas institucionales ante la violencia contra las mujeres. Cuidar los monumentos es importante, pero escuchar el mensaje que aparece sobre ellos puede ser aún más urgente para una sociedad que busca justicia e igualdad.
2/ Educación Superior en Yucatán
En los últimos meses se ha observado la apertura de nuevos espacios educativos en Yucatán. Un ejemplo es la Universidad Rosario Castellanos en Kanasín, que incluso tuvo que ampliar su proceso de convocatoria ante la baja respuesta inicial en su matrícula. En contraste, la Universidad en Línea de las Mujeres de Mérida registró una demanda muy superior a su capacidad: ofreció 100 lugares y recibió alrededor de 850 solicitudes. Al mismo tiempo, la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey) revisa y aprueba programas para cerca de 80 nuevas licenciaturas destinadas a universidades públicas y privadas.
El desafío, sin embargo, no es únicamente ampliar la oferta educativa, sino encontrar un equilibrio entre la apertura de programas y las oportunidades reales de empleo para los egresados. Da la impresión de que, tanto a nivel federal como local, el impulso por crear más espacios universitarios responde también a una lógica de propaganda política orientada a mostrar expansión educativa. No obstante, la discusión de fondo debería centrarse en la pertinencia de esas carreras y en su capacidad para garantizar condiciones de empleabilidad para quienes concluyen su formación profesional.
3/ Los derechos de las infancias
Esta semana el Congreso de Yucatán aprobó dos cuestiones que son de suma importancia para asgurar los derechos de los menores, una fue la obligación que tienen los padres de su manutención, y las consecuencias de no hacerlo y la otra la revisión de aquellas sentencias que afectan el bienestar de los menores, todo en papel se ve bien, el tema como siempre es la implementación de la justicia.
Lo cuestionable para la sociedad aquí, es que se tenga que normar el tema de la manutención, porque los padres de familia no asumen el compromiso con sus hijos, baste ver el número de hombres reportados en los tendederos de los colectivos que denuncias deudores alimentarios. Ojalá esta iniciativa quite varias prendas de esos lazos.
4/ Inversiones deshabitadas.
Yucatecos y foráneos se han ido con la «finta» de que Yucatán es el paraíso de la inversión inmobiliaria, pero la realidad es que esas inversiones son fantasía, sólo basta observar la cantidad de casas abandonadas, en renta o venta, en los distintos fraccionamientos, también la cantidad de plazas con locales comerciales vacíos, como lo es Harbor, que no logra su comercialización en un 100%. Sin embargo, la construcción sigue, mucha o poca pero se sigue devastando y quitando tierras a los pueblos originarios, y el retorno de la inversión, mucho más lejos de lo previsto.
5/ La Filey
Todo Mérida, debe ir a darse una vuelta a la Feria Internacional de la Lectura en Yucatán en el Centro de Convenciones Siglo XXI, darse la oportunidad de visitar sus stands, y sorprenderse con la magia de los libros o las actividades organizadas que son gratuitas.
Importante, será que los organizadores, nos vayan diciendo si este esfuerzo anual, va sumando filas de lectores en Yucatán, más que asistentes.
ENTRADAS RELACIONADAS

